Entrar Via

LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 95

~ALESSIA~

Estaba sentada frente al tocador terminando de colocarme unos aretes cuando alguien golpeó la puerta con demasiada energía, y antes siquiera de que pudiera decir “adelante”, la puerta se abrió de golpe y Mila apareció entrando como un pequeño huracán rubio, de felicidad y entusiasmo.

Casi podía ver flores saliendo de ella y mariposas de colores pululando a su alrededor.

—¡Mi querida cuñada! —exclamó.

Apenas tuve tiempo de girar un poco el rostro cuando prácticamente se me echó encima, rodeándome el cuello con los brazos y plantándome un beso en la mejilla.

Solté una pequeña risa mientras veía su reflejo en el espejo.

—Vaya, alguien está demasiado feliz esta mañana. ¿Has visto a tus dos italianos favoritos y te han dado una buena dosis de felicidad?

Mila se apartó apenas lo suficiente para mirarme con esos ojos claros prácticamente brillando mientras reía y sacudía la cabeza, negando.

—No. ¡Hablé con Maksim! —La sonrisa en su rostro terminó de ensancharse.

Sonreí mientras terminaba de colocarme el arete, porque imaginaba qué conversación habían tenido.

—Entonces supongo que la conversación salió bien.

Mila asintió rápidamente y, todavía emocionada, apoyó una mano sobre el tocador mientras jugueteaba distraídamente con una onda de mi cabello.

—Maksimta me dijo que no va a usarme como moneda de cambio. Que me dejará casarme con quien yo quiera.

La felicidad en su voz era tan genuina que me calentó el pecho.

Me acomodé el otro arete antes de mirarla por el espejo.

—Me alegra muchísimo escuchar eso.

Mila sonrió todavía más.

—Y todo eso es gracias a ti.

Negué apenas con la cabeza.

—No exageres. Solo ayudé un poco.

—No. —Se apresuró a corregirme—. Hiciste muchísimo por mí. Maksim jamás habría pensado en algo así por su cuenta.

Solté una pequeña risa.

—Sí, bueno… tu hermano a veces necesita que alguien le acomode las ideas dentro de esa cabeza dura que tiene.

Mila también se rio y terminó sentándose sobre la esquina del tocador mientras me observaba terminar de arreglarme.

—Aun así te adoro por lo que hiciste.

Sonreí apenas.

—Yo también te adoro, Mila. Y créeme... no exagero.

—Tampoco exagero.

Hubo unos segundos de silencio en tanto me aplicaba una capa de rímel en las pestañas, hasta que noté algo distinto en su expresión. Algo más nervioso. Más pensativo. Entonces la miré por el espejo.

—¿Qué pasa ahora por esa cabecita tuya?

Mila se mordió el labio inferior.

—Nada.

Levanté una ceja.

—Mila Volkova, creo que te conozco lo suficiente para saber cuándo estás mintiendo.

Soltó un pequeño suspiro dramático.

—Es que… hay un problema.

Me giré un poco en la silla para mirarla directamente.

—¿Qué problema?

Mila bajó apenas la voz.

—Nicolo y Paolo.

Ah.

Ahora entendía.

Tuve que contener la sonrisa divertida que amenazó con escapárseme.

—¿Qué pasa con ellos?

Mila dejó caer la cabeza hacia atrás con dramatismo.

—Que me gustan muchísimo los dos.

Solté una risa suave.

—Eso ya lo sabía.

—No, Alessia. Hablo en serio. Me gustan muchísimo. No solo como una aventura para experimentar o divertirme mientras llega el indicado. No. Me gustan mucho.

La observé unos segundos mientras ella seguía hablando.

—¿Y cuál es el problema?

Hizo una mueca de frustración.

—Que no puedo decidirme por uno.

TÚ NO TE PREOCUPES 1

TÚ NO TE PREOCUPES 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO