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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 973

Almudena observó a Benjamín un momento más, torció levemente la boca y pensó que ese hombre era un experto en fingir.

Alberto se volvió hacia Benjamín y le dijo:

—¡Tío, mi tía dijo que sí va a venir!

Benjamín esbozó una ligera sonrisa.

—Muy bien hecho, te ganaste un buen postre extra.

Alberto rió alegremente y preguntó:

—Entonces, tío, ¿de verdad no tienes el número de celular de mi tía?

La sonrisa de Benjamín no desapareció, pero advirtió:

—Si sigues hablando, te quedas sin postre.

—Oh... —murmuró Alberto.

Almudena no pudo evitar soltar una carcajada, y luego se ofreció:

—Alberto, ¿quieres que juegue contigo? ¿A qué quieres jugar?

Alberto la miró con curiosidad.

—Aún no te conozco.

Almudena levantó las cejas con sorpresa, pero luego le habló con tono suave:

—Me llamo Almudena Bustos. Puedes llamarme Doña Almudena o simplemente Almudena.

Alberto asintió comprensivo.

—Hola, Almudena. Ya me aprendí tu nombre.

Almudena se contuvo de reír de nuevo y dijo:

—Perfecto. Entonces, a partir de hoy somos amigos, ¿te parece?

—¡Sí! ¿Entonces me ayudas a armar Legos? ¡Quiero construir un portaaviones! —preguntó Alberto con muchísimo entusiasmo.

—Por supuesto que sí.

Almudena aceptó encantada.

—Te advierto que soy muy buena armando Legos.

—¿De verdad?

Almudena lo empujó hacia un rincón, lo bajó con cuidado de la silla y lo sentó en la alfombra. Luego buscó los juguetes, se sentó en el suelo junto a él y ambos comenzaron a jugar muy concentrados.

Benjamín ladeó un poco la cabeza, escuchando las voces que llegaban de vez en cuando desde ese lado de la sala, con el rostro totalmente inexpresivo.

—¡Benjamín, ya volví! —anunció la voz de Cristóbal al entrar—. Y veo que la doctora Lorena también llegó.

Benjamín volteó la cara en su dirección.

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