—Isabella, el director Germán acaba de llamar. Dijo que la inversión en su novela de época es demasiado grande y no pueden correr ningún riesgo. Él y los inversionistas coinciden en que no es apropiado que Floriana asuma el papel protagónico, así que...
La llamada era del mánager. Había contactado directamente a Isabella Quintero en lugar de a Floriana, evidentemente por miedo a que ella no pudiera soportar la noticia. Sin embargo, Floriana estaba justo al lado de Isabella, así que escuchó cada palabra con total claridad.
Se encogió de hombros, mirando a Isabella.
—No importa. Estoy dispuesta a aceptar cualquier consecuencia.
Isabella le indicó al mánager que suspendiera todas las actividades de Floriana y luego colgó el teléfono.
—Floriana, no te preocupes. En cuanto baje un poco la marea con este escándalo, podrás volver a trabajar.
Floriana asintió.
—Lo sé. Esto no va a derrumbarme.
Floriana le dijo a Isabella que fuera a atender sus asuntos, que no necesitaba quedarse a cuidarla todo el tiempo.
Isabella, en efecto, tenía cosas urgentes que resolver, pero antes de irse le ordenó a Blanca que no se despegara de Floriana y que la llamara de inmediato si ocurría cualquier eventualidad.
Floriana intentó calmarse. De pronto se dio cuenta de que Carlota no había salido de su habitación desde que llegaron. Preocupada, fue a buscarla y la encontró boca abajo en la cama, con los hombros temblando rítmicamente.
Con el corazón encogido, levantó a Carlota en brazos y confirmó sus sospechas: la niña estaba llorando.
—Mi amor, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras?
Carlota no quería que Floriana se enterara, por eso se había escondido a llorar, pero al final la habían descubierto.
—Yo... no tengo nada.
Floriana frunció el ceño con suavidad.
—¿Quieres que mami se preocupe por ti?
Carlota negó enérgicamente con la cabeza. Tras un instante de silencio, confesó:
—Esta mañana, cuando fui a la escuela y me senté en el salón, unos compañeros me dijeron que sus papás vieron en las noticias que mi papá se suicidó tirándose de un edificio... y dijeron que fue culpa de mi mamá...
—¡Son puras mentiras! ¡No les hagas caso!


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...