Carlota caminaba por la orilla del sendero, escudriñando los alrededores en busca del gran árbol, pero después de un buen rato, seguía sin encontrarlo.
Blanca se acercó a echar un vistazo al mapa y señaló en la dirección opuesta.
—Me parece que deberíamos ir hacia allá.
Carlota frunció el ceño, confundida.
—Yo sé leer mapas, y estoy segura de que es por aquí.
—Eh... tal vez tú sepas orientarte con el mapa, pero dudo mucho que Samuel sepa hacerlo.
Carlota se dio una palmada en la frente.
—¡Ay, se me olvidó! Tienes razón, a él siempre se le cruzan los cables con las direcciones.
Blanca contuvo la risa.
—Mira, el río claramente está hacia allá, así que nosotras debemos caminar hacia el otro lado.
Carlota soltó un largo suspiro, regresó hasta la entrada de la casa y cambió de rumbo. Poco después de caminar en la nueva dirección, apareció ante ella el árbol con el dibujo del barco pirata.
La siguiente pista era buscar una piedra grande. Sin embargo, como las indicaciones eran tan confusas, tardaron otra eternidad en dar con ella.
—Más le vale que el tesoro tenga algo que me guste, ¡porque si no, me voy a enojar muchísimo con él!
Carlota dio un pisotón en el suelo y continuó la búsqueda.
Por fortuna, el tesoro de Samuel no tenía demasiados obstáculos. Carlota no tardó en llegar a una zona de césped y, cerca de la orilla del lago, divisó una pequeña caja.
—¿Se supone que los tesoros se entierran bajo tierra, no? ¿Por qué lo dejó ahí tirado en el pasto como si nada?
Carlota refunfuñó en voz baja, pero aun así corrió feliz a recoger la caja. Sin embargo, no contaba con que alguien se le adelantara. Una niña, que parecía ser un poco mayor que ella, agarró la caja justo antes de que Carlota pudiera alcanzarla.
—Qué raro, ¿qué hace una caja tirada aquí? —murmuró la niña, a punto de abrirla.
—¡Esa caja es mía! —la detuvo Carlota de inmediato.
Si alguien más abría el tesoro, toda la magia y la diversión de la búsqueda se echarían a perder.
La niña miró a Carlota con extrañeza.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...