Al ver que la decisión de Helena era inquebrantable, Leandro no tuvo más remedio que callar.
Una vez que el té estuvo listo, Helena lo dejó solo en la rústica cocina y regresó a la habitación.
Leandro soltó un largo suspiro. Justo cuando estaba a punto de dar la vuelta, su mirada se posó por accidente en la ventana. Entre los árboles, le pareció ver la silueta de una persona. Entrecerró los ojos tratando de enfocar, pero ya no había nada.
Convencido de que su mente le estaba jugando una mala pasada, salió para unirse a las mujeres.
Pero en el instante exacto en que Leandro le dio la espalda a la ventana, un hombre vestido con un impermeable negro salió de detrás de un enorme tronco. Sus ojos estaban clavados en la espalda de Leandro, destilando un odio venenoso.
—¿Vives aquí con alguien más? —preguntó Isabella al notar un detalle.
Una chispa de pánico cruzó el rostro de Helena.
—No, no. Estoy sola.
—¿Nadie ha venido a visitarte?
—Nadie. ¿Por qué lo preguntas?
Isabella señaló disimuladamente la mesa, donde descansaban dos tazas de uso diario. Si vivía sola, ¿por qué habría dos tazas listas? Sin embargo, pensó que Helena no tendría ninguna razón lógica para mentirle sobre eso.
—Por nada. Solo pensaba que estar aquí sola en la montaña podría ser peligroso.
—Si no hay nadie más a kilómetros de distancia, no hay de qué preocuparse.
—Tienes razón.
Después de tomar el té, Isabella y Leandro anunciaron que bajarían de la montaña. Pasarían una noche más en la casa de la aldea y al día siguiente alguien de la agencia pasaría a recogerlos.
—Yo creo que... deberían irse hoy mismo —soltó Helena de repente.
Isabella arqueó una ceja, lanzándole una mirada inquisitiva.
—¿Acaso te estamos molestando?
—No es eso. Es que ya empezó la temporada de lluvias. En un par de semanas los caminos van a estar intransitables. Hoy y mañana va a estar despejado, así que lo mejor es que aprovechen para irse ahora que es seguro.
Isabella se acercó y le dio unas palmaditas cariñosas en el hombro.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...