—Tu lógica anterior estaba bien, solo fallaste en un detallito. En cuanto resolvamos ese pequeño problema, podrás hacer cualquier ejercicio como este en el futuro.
—Pero es que soy muy tonto.
—Para nada. Papá y mamá te dimos nuestros mejores genes, así que eres el niño más listo del mundo.
—Pero no soy bueno en la escuela.
—Las calificaciones no son la única forma de medir la inteligencia. Mira lo bueno que eres trepando paredes; eso no solo requiere fuerza, también hay que usar la cabeza para calcular exactamente dónde poner el pie para impulsarte y sostener todo tu cuerpo. O jugar con lodo. Hace unos días querías tapar el vidrio con barro, y como viste que no pegaba bien, se te ocurrió cortar ropa y mezclarla con la tierra. Al final lograste cubrir todo el vidrio. ¿Eso no es ser inteligente?
—¿Cortar ropa? ¿La ropa de quién cortó? —Isabella tuvo un mal presentimiento de repente.
Lucas respondió al instante:
—Un vestido de noche rojo. Creo que era tuyo.
Isabella sintió que le hervía la sangre. Estaba a punto de soltarle un manazo, pero se detuvo al ver que Samuel por fin había escrito bien la operación.
Quince menos tres. En ese momento, casi quiso llorar de la emoción.
—¡Papá, tenías razón, soy muy listo! —Samuel vio que lo había hecho bien y se le subieron los humos al instante.
Isabella torció la boca.
—Solo demuestra que no estás menso.
—¡Mamá! —Samuel fulminó a Isabella con la mirada, todo indignado, pero luego pareció recordar algo—. Por cierto, mamá, ¿qué haces en nuestro cuarto? ¿Qué traes ahí?
Gracias al recordatorio de Samuel, Isabella se acordó de a qué había venido.
Se acercó a Jairo y le puso el discurso frente a la cara.
—Esta palabra, y esta, y esta otra... ¿qué significan?
Jairo arqueó una ceja.
—¿Aparte de los niños, también tengo que enseñarte a ti? Eso se sale de mis funciones de niñero, ¿no?
—Te pago extra.
—Cien mil por hora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...