—¡Que usted diga que me tenía en buen concepto es un chiste!
—¡Floriana!
—Cuando Facundo me lastimó una y otra vez por culpa de Paula, ¿dónde estaba usted para defenderme?
—Él no se divorció de ti, debiste haber aguantado, hacerte de la vista gorda. Tarde o temprano habría entrado en razón, ¡pero jamás imaginé que fueras tan cusca como para buscarte otro hombre!
—¿Ah, él sí puede y yo no?
—¡Tú eres mujer!
—¿Y por ser mujer tengo que aguantarme todo?
Mónica se puso pálida de la rabia. Viendo que no podía ganarle la discusión a Floriana, agitó la mano.
—Ya no tiene caso hablar de eso. Solo te advierto una cosa: tú y Carlota tienen que cortar cualquier relación con Víctor ahora mismo. Si no, vamos a tomar medidas para quitarte a la niña, ¡y entonces sí vas a venir llorando a pedirnos clemencia!
Floriana se tapó la boca para reírse.
—¿Quiere que corte con mi marido?
—¿Ma... marido? ¿Tú y Víctor...?
Floriana sacó el acta de matrimonio y la desdobló para que Mónica la viera bien.
—Hoy mismo nos casamos. Víctor es mi esposo y es el padre de Carlota. Si quieren meterse con nosotras, primero van a tener que preguntarle a él si está de acuerdo.
Mónica se quedó clavada viendo el documento, sin poder creer que fuera real.
—¿Facundo... Facundo lo sabe?
—¿Y él por qué tendría que saberlo?
Mónica miró a Floriana con furia.
—¡Tú conoces su carácter! Si se entera de que se casaron, se va a vengar. ¡Te lo aseguro!
—Pues que se vengue. De paso ajustamos cuentas.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...