Floriana le arrebató a su hija a Facundo y la consoló diciéndole que se quedarían allí temporalmente, pero que después la dejaría ver a Víctor.
Tras calmarla durante un buen rato, Carlota por fin dejó de llorar.
—Mamá, yo sé que él tampoco te cae bien, tú a quien quieres es a mi papá.
Floriana, temiendo que Carlota provocara más a Facundo, se apresuró a llevar a su hija al segundo piso.
El cuarto de la niña ya estaba arreglado, lo que demostraba que Facundo lo tenía planeado desde hacía tiempo. Salió de la habitación una vez que logró dormir a Carlota, solo para encontrarse a Facundo de pie junto a la puerta.
—¿Dónde está mi celular? —preguntó Floriana, extendiendo la mano para pedírselo.
Facundo sacó el teléfono de su bolsillo, pero justo cuando Floriana intentó tomarlo, él levantó el brazo y la acorraló contra la pared. Mientras ella forcejeaba, la respiración de él se volvió cada vez más pesada.
—Tú sabes perfectamente lo que quiero.
Floriana lo empujó con todas sus fuerzas, intentando alcanzar el celular al mismo tiempo.
—¡Facundo, solo quiero hacer una llamada para asegurarme de que Víctor haya llegado al hospital!
—¡Te dije que no volvieras a mencionar su nombre!
—¡Entonces déjame llamar!
Facundo bajó la cabeza y besó a Floriana a la fuerza. La resistencia de ella solo lo excitaba más, pero un segundo después, Floriana le mordió el labio con rabia.
Él soltó un quejido de dolor y luego sonrió.
—Siempre te ha gustado morderme.
Juntó su frente con la de ella, dándole pequeños besos.
—Floriana, voy a compensar todos mis errores del pasado. Me entregaré por completo a ti y a Carlota. Vamos a ser muy, muy felices.
Floriana giró el rostro.
—Tienes que darme tiempo.
—Ya he esperado demasiado.
Facundo continuó besando a Floriana; la ternura que sentía casi lo derretía por dentro, pero ella lo miraba con profunda repulsión.
—¿Te doy asco?
Floriana asintió.
Pero sabía que eso era imposible, así que tuvo que pedirle otra cosa.
—Te ruego que me dejes hacer una llamada.
Finalmente, Facundo le entregó el teléfono. En cuanto lo tuvo en sus manos, ella corrió a la habitación de invitados, echó llave a la puerta y desbloqueó el aparato. Mateo le había marcado varias veces. Justo cuando iba a devolverle la llamada, entró la de Isabella.
—Floriana, ¿te pasó algo malo?
—Yo... yo estoy bien. ¿Y Víctor...?
—Víctor tuvo un accidente de coche y ahora está en el quirófano. ¿Tú... sabías que le había pasado algo?
—¿Está muy grave?
—Nos avisaron del hospital y nos vinimos corriendo. Dicen que el golpe en la cabeza fue muy fuerte; lo metieron directo a cirugía en cuanto llegó. ¿No estás en tu casa? ¿Puedes venir al hospital de una vez?
—Yo... no voy a ir.
—¿Pues en dónde estás?
—Bella, ahorita se me complica ir. Por favor, cualquier cosa que pase con Víctor, márcame luego luego, ¿sí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...