Federico parecía a punto de explotar de la frustración.
Al ver esto, Santiago curvó los labios en una sonrisa discreta y le preguntó en voz baja:
—Federico, ¿tienes algo que decirme?
Federico simplemente le lanzó una mirada fulminante.
—Luego ajustamos cuentas.
Santiago arqueó una ceja, soltó una risa suave y respondió:
—No tengo idea de cómo pude haberte ofendido.
Federico resopló con frialdad y entró en la oficina de Jimena.
Regina, parada junto a Santiago, observó cada cambio en la expresión de Federico.
Se mordió ligeramente el labio y suspiró para sus adentros. Era evidente que Federico estaba nervioso por el malentendido con Jimena.
Seguramente Jimena pensaba que Santiago era un inversionista que Federico había buscado para ella.
Regina sentía cierta alegría al poder provocar una brecha entre Jimena y Federico. Sin embargo… la reacción de Federico la inquietaba un poco. No debería importarle tanto el estado de ánimo de Jimena.
Jimena entró a su propia oficina y se sentó en su silla ejecutiva. Santiago y Regina entraron justo después.
Federico no esperó a que Jimena lo saludara; simplemente jaló una silla y se sentó por su cuenta.
Jimena hizo un gesto de invitación hacia Santiago y Regina para que tomaran asiento.
Regina, parada junto a Santiago, esperaba que él le acercara la silla en un gesto de caballerosidad. Para su sorpresa, Santiago solo acomodó la suya y se sentó sin siquiera mirarla.
Regina contuvo un suspiro. Aunque sintió una punzada de incomodidad, sabía que no era momento para hacer berrinches, así que jaló su propia silla y se sentó.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...