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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1220

—No hay «es que».

Santiago cortó las palabras de Regina con frialdad; su voz era gélida, sin un ápice de calidez.

—Señorita Serrano, uno debe vivir demostrando su valor. No sea como un mueble inútil, no me haga sentir que no vale nada.

Al decir esto, la mirada de Santiago hacia Regina estaba cargada de indiferencia.

Su sarcasmo no dejaba lugar a dudas.

Ningún hombre le hablaría así de feo a una mujer en la que tuviera el más mínimo interés romántico.

Regina se quedó ahí parada, con la cara rígida, mirando a Santiago con asombro.

Ese hombre, que la había ayudado en todo, ahora la trataba con palabras tan crueles.

—Santiago...

Regina no podía creerlo.

Santiago retiró su mirada con desdén y ordenó al chofer que arrancara.

El auto se alejó rápidamente.

Regina, tal como la vez anterior, se quedó sola.

Vio cómo el coche de Santiago desaparecía, con los ojos llenos de incredulidad.

No fue hasta que sopló una ráfaga de viento que se estremeció, saliendo de su shock. Se ajustó el saco que llevaba sobre los hombros y recuperó la lucidez.

Santiago no debía tener ningún interés en ella.

Entonces, ¿por qué la ayudaba?

Regina no lograba entenderlo. Las lágrimas rodaron por sus mejillas y su expresión se tornó gradualmente en una de resentimiento.

Su vida no debería ser así.

***

En el camino de regreso, Jimena se mantuvo en silencio, mirando por la ventana cómo el paisaje nocturno retrocedía rápidamente. Su expresión era serena.

Federico estaba sentado a su lado, posando su mirada en ella de vez en cuando, con ojos profundos.

Jimena apartó la vista de la ventana, notó la mirada de Federico, giró la cabeza y preguntó:

—¿Pasa algo?

Federico alzó una ceja y dijo con una sonrisa:

—¿Acaso no puedo mirar a la señorita Calvo si no pasa nada?

Capítulo 1220 1

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