—¿Eh? —Moisés se quedó desconcertado.
Jimena alzó una ceja, fijó la mirada en Federico y entendió lo que pasaba.
Federico la miró fijamente, totalmente impasible.
Jimena no desenmascaró a Federico, sino que le respondió a Moisés con una sonrisa:
—Seguro me confundí, una disculpa.
Moisés soltó una risa nerviosa:
—Ya pensaba que la señorita Calvo me estaba tirando una indirecta. Llevo años soltero, no tengo a nadie. Si la señorita Calvo conoce a alguien que me convenga, que me la presente.
Jimena asintió y le siguió la corriente con cortesía:
—Si conozco a alguien, el señor Moisés será el primero en la lista.
En ese momento, Elian asomó la cabeza y agregó:
—¡Si le presentan a alguien, no se olviden de mí! Si no, todos van a andar en pareja y yo seré el único que ande solo dando lástima.
Moisés le dio un empujoncito con el pie y bromeó:
—¿Qué no eras de los que preferían la soltería a muerte?
Elian se rió y replicó:
—De vez en cuando se puede hacer una excepción.
Moisés soltó una grosería entre risas, y todos avanzaron platicando y bromeando hacia los establos.
Federico caminaba al lado de Jimena con una leve sonrisa en los labios; se inclinó un poco y le susurró al oído:
—Muchas gracias por no dejarme en evidencia, señorita Calvo.
Jimena levantó la mirada hacia él.
—La próxima vez que quieras tomar una foto, solo dímelo y cooperaré.
No hacía falta que inventara pretextos.
Federico enarcó una ceja, su sonrisa se hizo más marcada, y respondió simplemente:
—De acuerdo.
Eliana, que iba más adelante, no tardó en darse cuenta de que Jimena y Federico se habían rezagado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...