Federico se quedó en shock al escuchar eso.
Había estado esperando toda una semana para poder cruzar palabra con ella, ¿y lo primero que le decía era que apestaba?
Sintió que el orgullo se le caía al piso.
Empezó a olerse la ropa con disimulo.
La verdad, ni siquiera olía tan fuerte a cigarro.
—Ve a darte un baño —le sugirió Jimena con tono indiferente.
Él la miró directo a los ojos y soltó en tono de broma:
—¿Y de qué me sirve quedar oliendo rico? ¿A poco esta noche se te antoja jugar conmigo y quieres que me quede a dormir contigo?
Lo dijo con una expresión juguetona, aunque sus pies ya apuntaban hacia su propia habitación, dejando claro que sí se iba a meter a bañar.
Jimena se quedó callada unos segundos. Justo cuando él estaba a punto de darse la vuelta, le contestó con voz muy calmada:
—¿Y te vas a dejar o no?
Federico se frenó en seco. Clavó su mirada en la de ella, tratando de descifrar si había alguna otra emoción oculta en sus ojos.
Pero la mirada de Jimena seguía siendo tan serena como siempre.
Ni siquiera parecía estar bromeando.
Federico apretó los labios y se acercó hasta quedar frente a ella.
—Me dejo. Nada más que no te vayas a echar para atrás.
En cuanto él invadió su espacio, Jimena retrocedió por instinto.
Sus talones chocaron contra el marco de la puerta. Federico, de inmediato, le pasó un brazo por la cintura y jaló su cuerpo contra el suyo.
Ella puso las manos en el pecho de él para marcar distancia y frunció ligeramente el ceño.
Federico no pasó por alto cómo ella arrugaba la nariz por el olor, así que se apresuró a decir:
—Ya me meto a bañar.
Jimena asintió:
—Sale.
Él aflojó el agarre, separándose de su cintura con bastante pesar.
Pero al pensar que esa noche podría abrazarla todo lo que quisiera, retiró las manos por completo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...