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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1277

Al verlo en ese estado, Delfina se quedó muda un par de segundos antes de preguntar:

—¿Pasó algo, señor?

Federico tomó aire y la miró con expresión severa.

—¿Dónde está Jimena?

Delfina lo miró perpleja y le contestó:

—La señora lo está esperando en el comedor. Como vio que no bajaba, me mandó a avisarle.

La ama de llaves no tenía idea de qué había hecho Jimena para que Federico estuviera tan alterado.

Ese par ya llevaba casi una semana sin cruzarse palabra ni convivir bien.

Justo hoy que tenían la oportunidad, ¿otra vez iban a terminar peleados?

Delfina estaba hecha bolas.

Era como si lo cariñosos que estaban hace una semana hubiera sido un puro invento de su imaginación.

Al enterarse de que su esposa lo estaba esperando para cenar, el coraje de Federico se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Asintió, todavía medio serio, y bajó las escaleras.

Jimena estaba sentada tranquilamente a la mesa. Al escuchar sus pasos, levantó la mirada hacia las escaleras.

Lo vio bajar en bata, clavándole una mirada intensa, como si temiera que ella fuera a salir huyendo en cualquier momento.

Con su habitual semblante tranquilo, esperó a que él tomara asiento para empezar a comer.

A Federico se le había cerrado el estómago.

Apenas probó bocado de su plato.

Como él no le quitaba los ojos de encima, Jimena fue la que rompió el hielo para quitarle lo incómodo al ambiente:

—¿No te gustó la cena? No has tocado ni el tenedor.

Federico la observaba con intensidad y respondió con una sonrisa traviesa:

—No me quiero llenar de más. Al rato me toca hacer ejercicio.

Jimena se quedó sin saber qué decirle ante la insinuación.

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