Violeta dudó un momento antes de hablar.
Al verla, Jimena le preguntó con un tono neutral:
—Si tienes algo que decir, dilo. ¿Por qué le das tantas vueltas?
Violeta apretó los labios y bajó la voz casi a un susurro:
—Esa Regina ya está haciendo sus berrinches en internet otra vez.
Jimena enarcó una ceja al escucharla.
La verdad, no le sorprendía que Regina estuviera armando un circo.
Al fin y al cabo, no iba a soltar a Federico tan fácilmente; era su tabla de salvación.
Mientras le platicaba, Violeta abrió sus redes sociales en el celular.
—Y la verdad, qué pasados de lanza son estos medios —comentó—.
—El señor Federico ya demandó a algunos, y aun así tienen el descaro de usar su nombre para generar vistas.
Mientras hablaba, se metió a las tendencias del día.
Deslizó la pantalla hasta el fondo, pero no encontró la nota que había visto en la mañana. Se sorprendió.
—Seguro ya los silenciaron.
Dicho esto, entró al perfil de Regina, solo para darse cuenta de que todas las publicaciones relacionadas con Federico habían sido borradas.
Incluso eliminó fotos y estados de hace muchísimo tiempo.
Violeta chasqueó la lengua, levantó la mirada hacia Jimena y murmuró:
—Lo más seguro es que le dieron una advertencia.
Jimena asintió con indiferencia.
—Ya no le prestes atención, es una pérdida de tiempo.
Violeta asintió, dándole la razón.
Jimena dio media vuelta para alejarse del escritorio de su asistente.
Al verla alejarse, Violeta le dijo en voz muy baja:
—Señorita Jimena, de verdad no quiero que la vuelvan a lastimar.
Al escuchar eso, Jimena se quedó callada unos segundos. Finalmente asintió, con la voz un poco ronca.
—Federico, no la defiendas.
—Tu madre metió a esta víbora a la empresa, es un peligro para todos.
El rostro de Federico se ensombreció al instante. Miró a su tío con evidente molestia.
—Tío, Jimena es mi esposa.
—Ya firmamos el acta de matrimonio, estamos casados por lo civil.
—Así que le voy a pedir de favor que la respete.
Al ver que su sobrino salía en defensa de Jimena, un destello de sorpresa y sospecha cruzó por los ojos de Octavio.
Hasta donde él sabía, a Federico siempre le había dado igual la existencia de Jimena.
Incluso recordaba haber escuchado que, cuando ella recién entró a Entretenimiento y Futuro S.L. y los de la prensa de Santa Brisa casi se le van encima, Federico no había movido un dedo para ayudarla.
Para él, ese matrimonio era una farsa, solo un acuerdo en papel.
Estaba seguro de que, en cuanto Federico entrara en razón, la mandaría a volar.
Nunca se imaginó que, en tan solo medio año, Federico ya estuviera sacando las garras por ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...