—Nos vemos, tío —se despidió Federico.
Octavio se quedó de pie, asintió y siguió con la mirada el coche de su sobrino. Solo cuando el vehículo se perdió de vista, se dio la vuelta y subió a su propio auto.
Antes de casarse, la relación entre Federico y él era muy cercana. Ahora que estaba casado, parecía haberse distanciado de su propio tío.
Octavio suspiró pesadamente, sintiendo un nudo de frustración en el pecho.
No podía permitir que Federico y Jimena se volvieran más unidos, o de lo contrario, su sobrino terminaría por dejarlo completamente de lado.
Con el semblante sombrío, sacó su celular y marcó el número de Regina.
Regina se sorprendió bastante al recibir la llamada de Octavio.
***
Después de alejarse del restaurante, Andrés miró por el espejo retrovisor. Federico iba sentado en la parte de atrás, masajeándose las sienes.
Las personas presentes en la cena de esa noche tenían posiciones sumamente importantes, por lo que Federico no podía darse el lujo de ofenderlos y había terminado tomando unas copas de más.
Sacó su celular y revisó la pantalla, pero no había ni llamadas ni mensajes de Jimena. Chasqueó la lengua con frustración.
Él estaba fuera trabajando y a su esposa parecía importarle muy poco. Suspiró, preguntándose cuándo llegaría el día en que Jimena mostrara un mínimo de preocupación por él.
Abrió el chat con ella, escribió un mensaje y lo envió:
[¿Ya estás dormida?]
El tiempo pasó y no hubo respuesta. Frunció el ceño y clavó la mirada en la pantalla, temiendo perderse cualquier mensaje de vuelta.
Andrés volvió a mirar de reojo hacia atrás y, al notar a Federico tan pendiente del celular, recordó lo que había pasado con Jimena y habló en voz baja:
—Señor Federico, a la hora de la salida, la señorita Jimena tuvo un incidente en la puerta del corporativo. Estela fue y le echó un vaso de café encima. Al parecer, lo hizo para defender a Regina.
Federico apretó el celular con fuerza y preguntó con voz gélida:
—Si ella hubiera estado en mi lugar, seguramente habría actuado con la misma frialdad —argumentó el asistente.
Al ver que usaba a Jimena como excusa para cerrarle la boca, el rostro de Federico se ensombreció aún más.
—¿Acaso quieres que te despida?
Andrés soltó una risa nerviosa y se apresuró a decir:
—La verdad es que en cuanto supe lo que pasó, la llamé de inmediato para ver cómo estaba. Me dijo que no fue nada grave.
Federico dejó escapar un suspiro profundo y ordenó con voz fría:
—Entonces arranca de una vez.
En ese momento, lo único que deseaba era plantarse frente a Jimena.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...