Jimena posó su mirada en Federico, dejó de comer y le preguntó con total desapego:
—¿Cómo esperas que reaccione, Federico?
—Ponerme histérica por un asunto así no es mi estilo —continuó—, y dudo que a ti te agradara vivir con una mujer escandalosa.
—Regina ya da bastante lástima; si encima me voy contra ella, sería abusar. Además, me niego a desgastar mi energía en un pleito de celos absurdos. La educación que recibí no me permite rebajarme a ese nivel de drama.
Dicho eso, se levantó de la mesa.
Él alzó la mirada hacia ella y se puso de pie al mismo tiempo.
Jimena caminó hacia la salida. Al llegar a la puerta principal, se detuvo y se giró a medias para observarlo. Él le sostuvo la mirada.
Unos segundos después, le dedicó una leve sonrisa y pronunció con calma:
—Si lo que buscas es encontrar en mí algún reflejo de Regina, lamento decirte que vas a decepcionarte bastante.
Él intentó desmentirla de inmediato.
—¡Claro que no! Jamás he pensado...
Pero ella abrió los labios y lo cortó, sin cambiar su tono neutro:
—A juzgar por lo que he visto últimamente, creo que Regina y tú hacen una muy bonita pareja.
Sin agregar nada más, dio media vuelta y salió de la casa.
Él se quedó sin palabras, herido profundamente por aquel último dardo. Había invertido todo su tiempo y su cabeza en ella durante esos días, solo para que, al final, le restregara en la cara que hacía mejor pareja con su ex.
El coraje le revolvió el estómago; su pecho subía y bajaba con la respiración entrecortada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...