Le había tomado bastante valor atreverse a darle aquel consejo. Sin más preámbulos, Delfina dio media vuelta y bajó las escaleras.
Federico se quedó parado frente a la puerta de Jimena durante mucho tiempo antes de resignarse y regresar a su propia habitación.
A la mañana siguiente, cuando Jimena bajó arreglada, él ya estaba esperándola en el sillón de la sala, como de costumbre.
Al verla, se levantó de inmediato y clavó sus ojos en ella.
—¿Ya despertaste?
Ella asintió y respondió con voz neutra:
—Buenos días.
—Buenos días —replicó él.
Jimena se dirigió al comedor, apartó una silla y tomó asiento. De inmediato, Delfina apareció para servirles el desayuno.
Federico la siguió y se sentó justo frente a ella.
Mientras esperaba la comida, Jimena revisaba los mensajes en su celular.
En cuanto él se acomodó, empezó a explicar:
—El informe que llegó ayer del hospital internacional... fui yo quien la llevó cuando le diagnosticaron leucemia aguda.
Jimena ni siquiera apartó la mirada de la pantalla. Al escucharlo, se limitó a asentir con la cabeza, indicando que había captado la información.
Al ver su falta de reacción, Federico continuó:
—No tengo ningún enredo con ella. Ya me enteré de lo que pasó ayer. Voy a mandar a alguien a supervisar el asunto para asegurarme de que Estela reciba el castigo que se merece.
—No hace falta que te molestes —le contestó con apatía—. Ya le delegué todo el asunto a mis abogados; ellos se encargarán del proceso.
Federico se quedó sin palabras.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...