Federico no le respondió. Su expresión era fría, como si no hubiera escuchado nada.
Regina se quedó de pie en su lugar con terquedad, con la mirada clavada en él.
Al notar esto, el profesor Vicuña dejó escapar un ligero suspiro y la llamó:
—Regina, vámonos.
A pesar del llamado del profesor, ella ni siquiera se movió.
Al ver su actitud, el anciano negó con la cabeza.
Fue entonces cuando Federico levantó la vista hacia ella. En sus ojos solo había indiferencia, sin el más mínimo rastro de emoción.
—En este mundo el «hubiera» no existe.
—Toda persona debe pagar el precio de sus propias decisiones.
La cara de Regina palideció de inmediato al oír sus palabras. Se mordió el labio con tanta fuerza que se le puso blanco.
Al verla así, al profesor Vicuña le dio un poco de lástima, por lo que miró a su antiguo alumno:
—Federico...
Al fin y al cabo, Regina todavía estaba convaleciente.
Federico desvió la mirada de la joven para enfocarla en su mentor y declaró con voz grave:
—Profesor, ya estoy casado.
El profesor Vicuña se quedó sin palabras.
Regina dejó escapar un sollozo, se dio la vuelta y entró corriendo al hospital.
***
En el Estado de Chavín.
Jimena terminó su cena de negocios y regresó al hotel junto con Violeta.
Tras entrar a su propia habitación, revisó la hora y luego sacó su celular para marcarle a Federico.
Del otro lado de la línea, él nunca contestó.
Jimena intentó dos veces y, al no tener éxito, no volvió a insistir; prefirió meterse al baño para arreglarse y descansar.
Justo cuando terminó de arreglarse y salió del baño, sonó la puerta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...