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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1670

—¿Y cuál fue la reacción de Gilda? —preguntó Héctor.

—¿Reacción? —Dalia ladeó la cabeza, haciendo memoria—. Gilda nunca tiene mucha expresión en la cara.

Lo único que notó fue que hoy traía un aura mucho más sombría de lo habitual.

—¿Sabe que estoy loco por ella y no mostró ninguna emoción? —Héctor no podía aceptarlo.

Estaba perdido. ¿De verdad no sentía nada por él?

—¡Aaah! —Dalia retrocedió un paso, se llevó las manos a la cara y dio un chillido de emoción—. ¿De verdad te gusta Gilda? ¿Entonces no me lo estaba imaginando?

—¿Pero no que Máximo estaba enamorado de ti?

...

Héctor sintió que la vista se le nublaba dos veces seguidas. Le dieron ganas de estrangularla.

—¿De dónde sacas que le gusto a Máximo? —dijo con los dientes apretados—. ¡Él va detrás de Gilda!

—¡¿Ah?!

Dalia soltó otro gritito ahogado, mordiéndose la manga de la chamarra, con los ojos muy abiertos.

—De enamorado a rival de amores... ¡qué intensidad!

Héctor se quedó sin palabras.

¿De verdad se daba cuenta de las tonterías que estaba diciendo?

—Un momento. —Dalia dejó de sonreír y se puso seria—. Cuando tu mamá terminó de hablar con Gilda, se fue de ahí con una sonrisa de oreja a oreja.

Si Doña Elvia se opusiera a que estuvieran juntos y hubiera exigido que lo despidieran, jamás se habría ido tan contenta.

—No le digas a nadie que estoy enamorado de Gilda. Es un secreto —le advirtió Héctor en tono grave.

—¿Ah? —Dalia se sintió acorralada. Empezó a jugar con sus dedos, indecisa—. Es que a veces hablo sin pensar, y si por accidente...

—Te compraré el bolso de diseñador que tú quieras. —Héctor frunció el ceño y bajó la voz—. Con eso, ¿podrás cerrar la boca?

—¡Totalmente!

Dalia hizo el gesto de cerrarse los labios con un cierre y asintió vigorosamente.

Aunque Héctor era menor que Gilda por un par de años, y a veces actuaba de manera un poco inmadura, ella había visto todo lo que había hecho por Gilda en los últimos seis meses.

¡Él realmente la trataba como a una reina!

Gilda siempre andaba sola. Tener a alguien que la cuidara y le hiciera compañía era algo muy lindo.

Así que, por esta causa, podía mantener la boca cerrada.

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