La última vez que se vieron, él creyó haber sido muy claro.
No pensó que ella seguiría persiguiéndolo con tanta insistencia.
Por lo que Dalia le había contado, Alondra había ido al estudio de Gilda antes, haciéndose pasar por clienta.
Y esa misma noche, su madre ya sabía de la existencia de Gilda.
Era imposible no sospechar que había sido Alondra quien se lo contó todo.
Por ser mujer, Héctor había evitado rebajarse a discutir con ella.
Pero, si se atrevía a meterse con Gilda, las cosas cambiaban.
—Héctor... —Los ojos de Alondra se llenaron de lágrimas, lista para llorar.
—¡Basta!
Héctor la cortó de tajo, con frialdad.
—Tus lágrimas no valen ni un peso conmigo. Llorar no te va a servir de nada.
—Más vale que ciertos rumores no tengan nada que ver contigo, porque de lo contrario, no me importará si eres de la familia Valeriano o de la familia Galván. No te la vas a acabar.
Alondra se tragó sus lágrimas. Visiblemente nerviosa, se apretó las manos y miró a Elvia.
—Señora, yo no hice nada.
—Héctor, no te pases de la raya —saltó de inmediato Elvia, poniéndose delante de Alondra con expresión severa—. Alondra es nuestra invitada, ¿qué clase de actitud es esa?
—Mi actitud es esta.
Héctor metió las manos en los bolsillos; su atractivo rostro era una máscara de hielo mientras pronunciaba cada palabra con firmeza:
—Hoy vine solo a aclarar una cosa.
—Gilda no me sedujo. Fui yo quien hizo hasta lo imposible para acercarse a ella, quien la persiguió y quien rogó descaradamente para ser su novio.
La voz de Héctor resonó por toda la sala.
—Si vuelvo a escuchar a alguien decir una sola palabra en su contra, ya saben cuáles serán las consecuencias.
—Ah, por cierto... —añadió, curvando los labios en una media sonrisa—, supongo que todos aquí saben que ella es la hermana de Aldana Carrillo.
—La señora de Rogelio Lucero no tolera que nadie juegue sucio. Atrévanse a hablar mal de su hermana y veamos si eso la hace enojar.
—Y si ella se enoja, Rogelio tampoco tendrá un día de paz. ¿Con quién creen que se desquitará mi hermano mayor?
Al escuchar eso, un silencio sepulcral se apoderó de toda la sala.

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