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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1767

Las empleadas de la casa intercambiaron miradas, muertas de miedo y sin atreverse a decir una palabra.

Ya estaban al tanto del escándalo que había reventado en las redes.

Sin embargo, como el anciano se acababa de despertar y estaba delicado del corazón, nadie había tenido el valor de contarle nada.

—Es que...

Alondra se enderezó, mordiéndose el labio y haciéndose la víctima perfecta.

En ese instante, Napoleón Valeriano y su esposa, Doña Regina Valeriano, bajaron corriendo las escaleras a toda prisa.

—¡Mi niña!

Doña Regina corrió a abrazar a Alondra, inspeccionándola de pies a cabeza con angustia:

—Ya vi lo que pasó en internet. Cuando saliste de ahí, ¿alguien te hizo daño?

—No —negó Alondra entre sollozos—. ¡Mamá, esa solterona me hizo quedar como una basura frente a todos! ¿Con qué cara voy a presentarme en la alta sociedad a partir de hoy?

—¡Y eso no es todo! Dijo que iba a llamar a la policía para que me encerraran por intento de homicidio.

—¡A ver si se atreve!

Napoleón se acomodó los lentes con una risa arrogante:

—Es solo una chiquilla cualquiera. ¿Acaso los Valeriano le vamos a tener miedo?

—Papá, a ella no le tengo miedo —dijo Alondra, secándose las lágrimas con actitud frágil—. El problema es su hermana, Aldana Carrillo. Tiene a los Lucero apoyándola.

—¿Y si insiste en llevar esto hasta el final? ¿Qué pasa si los Lucero presionan a la policía?

Entre los dos bandos, es obvio que las autoridades le tendrán más miedo a los Lucero.

—Don Ignacio y yo somos amigos de toda la vida. Esa muchachita no es más que una parienta política de segunda clase —refunfuñó Don Bartolomé.

Tras revisar el video rápidamente, soltó un bufido despectivo:

—¿No decían que andaba de ofrecida detrás de Héctor y que Elvia Lucero no la soportaba?

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