Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1775

Brunilda le estaba mostrando su botín con el entusiasmo de una niña pequeña, explicándole detalladamente qué snack era delicioso y cuál no engordaba.

—Mira este, mi amor. Es de chocolate. Está tan rico que si tu marido se cae muerto ni te enteras.

Reinaba el silencio.

Señora Brunilda, por favor, escuche lo que acaba de decir. ¿Le parece normal?

—Ehm.

Al notar cuatro pares de ojos clavados en ella como cuchillos, Brunilda se quedó paralizada un par de segundos antes de esbozar una sonrisa, tan incómoda como diplomática.

—Lo que quise decir es que... están buenísimos, ¿me entienden?

—Te entiendo, mi vida.

Feliciano la miró con una ternura infinita, sus ojos derrochando devoción absoluta.

Rogelio frunció los labios, conteniendo un suspiro.

«Claro, síguela malcriando».

—¡Cari, también están estas papas fritas! Tienen un sabor que te juro que nunca has probado.

Brunilda parecía una vendedora experta, parloteando sin parar mientras le mostraba cada paquete a su nuera.

Y la reacción de Aldana durante toda la presentación fue:

—Qué bien.

—Se ve rico.

—Oh.

—Ah.

Rogelio sonrió con resignación. Dio un paso al frente, rompiendo la burbuja de entusiasmo de su madre.

—Creo que es suficiente. Aldana puede ver el resto cuando lleguemos a casa.

—Ay, es verdad. Ya es tardísimo —Brunilda miró su reloj y propuso con esperanza—: ¿Por qué no se quedan a dormir en la mansión principal hoy?

—¡Me niego!

Rogelio frunció el ceño de inmediato y atrajo a Aldana hacia su pecho de un tirón.

Cada vez que se quedaban en la casa principal, su madre le robaba a su esposa.

Definitivamente, se negaba.

—Tsk.

Brunilda se cruzó de brazos y soltó una risa sarcástica.

—Mírate nomás, qué dramático. Ni que me la fuera a secuestrar.

—Conociéndote, todo es posible.

Rogelio alzó una ceja, señalando con el mentón hacia su padre.

—A ver, pregúntale al señor Feliciano. ¿Estaría él dispuesto a dejarte charlando aquí toda la noche en lugar de volver a su habitación?

—Él...

—¡Me niego rotundamente! —sentenció Feliciano, dejando clara su postura antes de que su esposa pudiera terminar la frase.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector