Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1769

—¡Y este teléfono graba las llamadas! Voy a editar ese pedacito de audio y lo pondré de tono de llamada.

A Gilda se le borró la sonrisa de golpe y replicó muy seria:

—Atrévete a hacerlo y vas a ver cómo te va.

Héctor se quedó mudo.

Lo había dicho de puro valiente, pero jamás se atrevería.

Además.

Una declaración tan íntima y hermosa era algo que guardaría en secreto, solo para escucharlo él solo.

—Lo de acá ya está solucionado. No queda nada de qué preocuparse, así que concéntrate en tus cosas y termina tu trabajo allá —dijo Gilda en un tono suave.

—¿Acaso no me dijiste nada porque tenías miedo de que tirara todo a la basura y tomara el primer vuelo de regreso? —Héctor finalmente lo entendió y frunció el ceño con frustración—. Gilda, te juro que no hay trabajo ni empresa en el mundo que me importe más que tú.

—Obvio, ya lo sé —le contestó Gilda al instante—. Pero no había necesidad de que cruzaras medio mundo por algo que yo misma podía arreglar.

—Conozco tus intenciones y lo que sientes por mí, Héctor.

—Pero también quiero que crezcas y logres tus objetivos. Quiero que tu familia vea que eres capaz de mucho.

—¿O qué? ¿Quieres que piensen que soy el típico adorno bonito que solo sabe depender de un hombre y que arruina tus negocios?

—¡Claro que no!

Al comprender por qué lo había hecho, a Héctor se le llenaron los ojos de lágrimas y su voz se quebró:

—Ay, Gilda... te amo. Te amo muchísimo, de verdad.

—Ya te escuché.

Gilda, con una sonrisa en los labios, apretó entre sus dedos un peluche en forma de zorrito.

—Pórtate bien, termina el trabajo y aquí te espero.

—Tranquila, te juro que lo dejaré todo listo. Espérame —contestó Héctor, ahora más decidido que nunca.

—De acuerdo.

Gilda se despidió y cortó la llamada. Levantó la vista al techo y soltó un suspiro.

Era como un niñito caprichoso.

¡Qué difícil era apapacharlo!

***

Tras finalizar la llamada.

Héctor no retomó el trabajo de inmediato. En cambio, marcó el número de su hermano Rogelio Lucero.

—Hermano, ¿cómo es posible que hasta tú me ocultaras lo que le pasaba a Gilda?

La línea se quedó en silencio un momento hasta que se escuchó la voz profunda y seca de su hermano:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector