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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 38

Al escuchar eso, Santiago se animó de inmediato. Se asomó con una gran sonrisa y preguntó:

—¿Y a qué hora suele llegar? ¿Vendrá hoy?

Su tono sonó un poco desesperado, lo que hizo que el mesero lo mirara con cierta extrañeza.

—Lo siento, pero el club tiene reglas estrictas. No podemos dar información sobre nuestros clientes.

Santiago se levantó, se acercó al mesero y le pasó un brazo por los hombros en plan amistoso.

—Mira, hermano, escúchame un momento...

Casi a rastras, sacó al mesero de la sala.

Unos minutos después, Santiago regresó. Antes de que Magdalena pudiera preguntar, él ya le estaba dando el reporte.

—Sala 2022. A las ocho y media.

Fueron pocas palabras, pero ambos entendieron perfectamente lo que significaba.

Magdalena miró la hora; no daban ni las ocho. Como esperar siempre es la parte más aburrida, se pusieron a jugar a los dados para matar el tiempo.

A las ocho y media en punto, Santiago salió con la excusa de fumar un cigarro para echar un vistazo. Vio a Gabriel Herrera entrar a la sala 2022 rodeado de su grupo de amigos de siempre.

Regresó corriendo a la sala.

—Ya llegó.

Magdalena sacó un pequeño espejo de su bolso y comenzó a retocarse el maquillaje. Se aplicó un brillo labial vibrante y se soltó el cabello, dejando que sus ondas naturales cayeran sedosas y brillantes sobre sus hombros. Ese cambio resaltó la delicadeza de sus facciones, dándole un aire muy seductor.

Santiago adivinó lo que estaba planeando.

—¿De verdad piensas ir a coquetearle?

Magdalena se revisó por última vez en el espejo y, satisfecha con el resultado, lo guardó.

—El que no arriesga, no gana.

Lo único que le preocupaba era si Gabriel aún la recordaba.

Si la había olvidado, iba a tener que esforzarse mucho más.

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