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Me perteneces, pequeña romance Capítulo 48

CAPÍTULO 47

SERGEI RUSSO

Quiero irme de aquí.

Quiero darle marcha atrás a mi propia decisión, quiero ver a Dara a los ojos y poder decirle que mi amor sigue intacto por ella pero la mujer delante de mí tiene el control de toda esta situación. Puedo jurar que he visto pasar mi vida en cuestión de segundos luego de escuchar a Miguel decirme que la policía se había llevado a mi pequeño amor. Nada en ese justo momento me importó, solo tomé el camino que debía tomar para salvarla. Para salvar a mi pedazo de cielo. Bebo de la copa que mi ex suegro me ha dado y los deseos de reventarle la cara hasta que se le borre esa nauseabunda sonrisa, me hace cada vez más fuerte.

Miro de soslayo a Jessica, ¿Cómo pude estar por tanto tiempo con una mujer así? ¿En qué pensaba cuando le había propuesto matrimonio a semejante monstruo? El brazo de la rubia se enreda con el mío y debo cerrar los ojos para no empujarla lejos de mí. Estoy haciendo esto por el bien de Dara, solo por ella—¿Y bien? Aquí me tienen como siempre quisieron ¿Van a sacarla de este maldito juego?—la heredera de los hoteles Clark se me sienta en las piernas para acto seguido dejar un beso húmedo en una de mis mejillas. Su padre alza la copa de whisky que bebía en sus manos para darme a entender que está vez han ganado ellos.

—Te dije que de mi hija nadie se burlaba ¿No? Pudiste haberte evitado todo esto, esa chiquilla Smirnov… ¿Cómo lo digo? ¿Es tan buena chupándolo que te ha traído así de loco? —mi cuerpo se tensa por completo. Debo hacer mis manos puños para no levantarme y reventarle la cara hasta que no quede rastro de él—Bueno, si quieres puedes seguir teniéndola de puta…—suelta tan cínicamente que hago el amague para ponerme de pie, pero Jessica me detiene.—¿Debería abrirla de piernas yo también?—calma, calma Sergei que lo único que quiere este bastardo es probarte.

—Vuelvo a repetirlo, ¿Qué quieren para que dejen a mi mujer en paz?—el beso que mi ex prometida me ha dejado en el cuello me pone peor, nunca antes había deseado tanto golpear a alguien como deseo hacerlo con ella, no lo aguanto más y la tiro en el suelo con tanta brusquedad que sé que se ha llevado un buen golpe en el trasero. Su padre se levanta rápidamente de su silla detrás de su imponente escritorio para acto seguido apuntarme con un arma en la sien—Deberías matarme ya, porque aunque me obligues a casarme con tu maldito engendro, te juro que la haré tan desdichada que terminará suicidándose ella sola…

Mi cuerpo se mueve con brusquedad al sentir el impacto de su puño en mi boca, debo escupir el resto de sangre que he acumulado por el golpe—No piensas, Sergei. Eres un hablador de mierda y eso va a hacer que tu puta amanezca muerta en algún charco de Barcelona…—malditos cabrones de mierda…—Quiero que le rompas el corazón a Dara, quiero que entre en crisis, quiero que le des un puto anillo a mi hija y te cases con ella dentro de dos días, si aceptas esto ahora mismo esa chiquilla saldrá de donde la tienen retenida y esto jamás pasó…—mis manos me tiemblan porque no creo que sea capaz de hacerle algo como esto. ¿Y si me odia? ¿Si piensa que en verdad no la amo como lo hago? Estoy contra la espalda y la pared.

—¿Y si me niego a hacer esto?—el magnate hotelero coloca una mano sobre mi hombro para luego botar el humo de su puro en mi rostro logrando que empiece a toser al sentir como este llena mis fosas nasales por culpa del químico. El hombre con mirada siniestra delante de mí, toma en su mano libere su móvil para así poder enseñarme un video en donde puedo ver a mi mujer ser golpeada por un maldito policía—No te atrevas…—suelto con voz amenazante—No te atrevas a ponerle se nuevo una mano encima, sino me van a conocer de verdad…

El padre de Jessica empieza a reír con sonoras carcajadas que llenan la habitación por completo—Dara podría ser violada entre varios tipos dentro de esa celda ¿Y sabes que van a poder hacer tú y su maldita familia? ¡Nada!—vuelve a burlarse—¡Nada! Absolutamente nada, así que elige ¿Quieres que tu zorra esté calentita en su cama o que pase el resto de su miserable vida en un reclusorio donde la usarán como objeto sexual todos los días?

Puedo escuchar todas las veces en que le dije a Dara que la amaba, sus ojos brillaban la primera vez que la vi tan libre en aquel crucero, puedo recordar su voz susurrándome que quería ser mía esa noche. Mi locura por volver a verla de nuevo después de ese viaje que me llevó a ella y todas las benditas veces que toqué su cuerpo. Toco mi pecho porque mi corazón y mi alma son de esa pequeña que sigue volviéndome débil ante sus encantos. Te voy a romper, amor, no quiero verte… Por favor si ves que no he llegado a ti, no me busques porque si te veo, no seré capaz de dejarte ir.

—Acepto…Acepto casarme con su hija…—y ellos habían ganado. Caigo arrodillado sobre el suelo de este lugar, miro mis manos, esas misma que recorrieron cada parte de su piel. Toco mis mejillas y puedo escuchar la risa de este par de locos he me lo han quitado todo para dárselo a ella. Lo siento, lo siento tanto Dara, pero mi corazón y mi alma es solo tuya. Jessica toma su teléfono para llamar a la abogada de su familia la cual liberará a mi mujer. La odio, la odio tanto. Busco en mi bolsillo las llaves de mi coche para largarme de aquí pero termino encontrándome con el pinta labios favorito de mi amor; lo aprieto entre mis dedos y lo llevo hasta mi pecho para intentar calmarme. Camino a toda prisa para alejarme de todos ellos y cuando por fin creo que esta pesadilla se acabó, aquella artimaña se sienta en el puesto de copiloto de mi bugatti.—No quiero verte…—suelto con debilidad.—No deseo verte ¿Por qué me hacen esto? ¡¿Por qué me haces esto?!—puedo sentir mi móvil vibrar de nuevo en mi bolsillo.

Capítulo 48 Te juro que mi hilo rojo me hará volver a ti… 1

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