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Me perteneces, pequeña romance Capítulo 51

CAPÍTULO 50

FINAL

Sostengo con fuerza el bate que hace algunas horas Logan me dio para golpear a Thomas. El olor a flores inunda mis rosas nasales, el velo que decora la cabeza de Jessica, se desliza con delicadeza sobre sus hombros, su peinado está bien sujeto por los pasadores que le han tenido que colocar pero que no durarán mucho luego que le dé la golpiza de su maldita vida. Hay tantas personas en este lugar que ninguno se ha dado cuenta de mi presencia. Miro todo el sitio y no puedo creer que todos hayan llegado hasta aquí, pero lo que está desgraciada familia no contaban era de que yo soy Dara, la nieta de Miguel Smirnov.

El sacerdote dice algunas palabras, Sergei baja la cabeza y la mujer a su lado lo mira inmediatamente sabiendo que el hombre junto a ella está a nada de arrepentirse, el magnate y dueño de los hoteles Clark le muestra fugazmente algo que vuelve a colocarlo en su posición inicial. ¿Me amas tanto para darlo todo sin importar que será de ti? Observo el suelo por algunos segundos, es mío, él es solo mío.—¡Eres completamente patética, Jessica Clark! Tan estúpida y patética como la zorra de tu madre…—puedo escuchar los murmullos de los asistentes a esta falsa boda, el amor de mi vida sonríe con debilidad, pero la mujer con quien pretendí contraer nupcias ha palidecido, el italiano alza con algo de discreción una de sus manos para darme a entender que no de un paso más—¿Por qué no arreglamos esto de otra manera?—la rubia mira rápidamente a su padre, llevo el bate hacia mi hombro mientras que empiezo a desbotonar mi camisa y así poder quitarme toda esta tela que tanto me estorba—¿Sabes que la última vez que me llamaron loca pensé en algo?—guardo silencio—Quizás si lo estoy, porque las voces en mi cabeza me gritan que te mate ahora mismo…—doy un par de pasos agrandados hasta llegar a la mitad del camino hasta ella, pero me detengo al escuchar las armas activarse de media docenas de hombres que se encuentran en el segundo piso de la recepción. Aplaudo porque como lo dijo papá, este tipo de gente es demasiado predecible.

Jessica baja unas cuantas escaleras del púlpito en donde se encuentran realizando la ceremonia, una de sus damas de honor le recoge el ramo cuando está le da la orden, le sonrío a Sergei y le envío un beso con mi mano porque no le tengo miedo al éxito—La única persona que saldrá muerta de este lugar con su sucia familia, eres tú…—¿Sucia…Familia? Me repito para mi misma porque no puedo creer que siga cayendo tan bajo. De verdad estoy tratando de no quebrarle cada hueso de su débil cuerpo, pero el químico del tinte que se echa en esa hueca cabeza ya le comió el cerebro. Ya me aburrí de esto, levanto mi mano derecha a la altura de mi mentón y saco el dedo del medio como señal a que le den paso a los hombres de Miguel. Un centenal de tipejos vestidos de negro entran apuntando hacia los matones de los Clark. Sergei se quita del lado de su ex prometida para correr hasta donde estoy.

Sus ojos y los míos se unen, su mano fuerte sostiene mi mentón para acto seguido fundirse conmigo en un beso apasionado, su respiración es agitada y sus labios saborean los míos—Sabía que vendrías por mí…Aunque Miguel creyó que no…—abro los ojos—Siempre supe sobre esto… Realmente fue mi plan…Tenía evidencia sobre ellos pero tú…Tú los jodiste a todos—el magnate saca un revolver de la nada para apuntar hacia la mujer que sigue esperándolo en el altar—Esperé que esto llegara hasta aquí para hacerle ver al mundo que nadie más en el planeta se aman tanto como nos amamos tú y yo, pequeña mía…—Jessica da un paso y Sergei le apunta.

—¡Lo prometiste! ¡Lo prometiste!, papá… papá haz algo...—el empresario mira el mensaje que le ha llegado a su móvil, abre los ojos con exageración mientras que su rostro empieza a palidecer. La fiscaliza española ha tomado posesión de todos sus bienes para la investigación de malversación en fondos y asociación ilegal con la mafia coreana. Kim Soo Bi está siendo deportado a su país en este justo momento y ellos lo han perdido todo. El magnate sale huyendo de la sala abandonando a su hija en el acto. Ella empieza a negar perdiendo el control de todo—No me vas a ganar, no me vas a ganar, Dara Smirnov—uno hombre entra al lugar con Sara Russo en manos y un cuchillo apuntando hacia su cuello, el matón me mira y asiente para hacernos saber que sí hacemos algo mal asesinará a esta mujer.—Vuelve aquí, cariño… Vuelve aquí…—los ojos azules del amor de mi vida se agrandan más de lo que deberían, Akim me toma de la mano y quedo prácticamente traumada al ver la sangre disparar por todos lados del hombre que intentó hacerle daño a la hermana del magnate. Mi familia nos respalda y sacarán del camino a quién sea necesario sacar.

Jessica tiene el vestido manchado de color carmesí, el rubio toma mi mano al ver la intención de la lunática mujer de tomar el cuchillo del sujeto muerto a su lado pero antes de que lo haga salgo corriendo hasta ella con el bate en mi mano que termina proyectado en su rostro haciendo que la despreciable rubia caiga de espalda contra su propia sangre.—Las cucarachas siempre caen en su propia mierda… Te metiste con la mujer equivocada…—la heredera Clark empieza a llorar pero cuando creo que todo ha terminado me toma de los pies logrando que caiga bruscamente sobre el suelo, Sergei da un paso hacia adelante pero niego con la cabeza para que nadie se acerque—¡Es nuestra pelea! Nadie se mueva.

Me giro para quedar boca arriba, la rubia busca con desesperación mi cuello pero en un movimiento ágil golpeo su nariz con mi cabeza, Jessica empieza a chillar de dolor y aprovecho el momento de descuido para ser yo ahora quien tome ventaja de la situación. Estrello su cabeza contra una butaca de madera y la sostengo con vehemencia del cabello para tirar con salvajismo de él.

—¡Si no hubieses aparecido en nuestra vida! Siempre serás mi sombra, Dara, siempre. Te juro que esto no…—le propino un guantazo con todas las ganas del mundo. Escucho a las personas murmurar y solo me detengo al sentir a Sergei a mí lado. No entiendo porque su rostro se ve de esa manera hasta que el humo empieza a consumir todo el lugar. El magnate toma mi mano y como puedo me levanto para huir de aquí. La policía española captura a la heredera de los hoteles Clark pero como si una película se tratase, ella intenta retener a mi novio pero termina pisando un charco de gasolina que su propio padre había vertido en el lugar para matarnos a todos prendiéndose así en un fuego que la consume por completo. Miguel me aparta la mirada mientras que alguien tira de mi brazo para sacarme de aquí.

Hay muchas personas a nuestro alrededor que intentan salir de la torre de manera desenfrenada, los gritos se hacen cada vez más fuertes, los adultos intentan salvar a los niños y mis hombres intentan salvarme a mí. Sergei me alza en sus manos y papá comienza a buscar el camino hacia la salida, el humo cada vez es peor y que Miguel consuma este tipo de sustancias tóxicas no será para nada bueno para su salud. Los ojos me arden por el fuego, ¿Hasta donde puede llegar la obsesión de una persona? Un tipo alto con cabello negro y mirada amenazante me observa por un segundo hasta que un jovencito pálido y delgado lo toma de la mano para salir huyendo de aquí.

Bajamos las escaleras a toda velocidad, la policía y los bomberos están intentando hacer todo lo que pueden para salvar a las personas que han quedado atrapadas en los últimos pisos, pero siendo honesta, no creo que lo logren. La obsesión de Jessica hacia Sergei arruinó no sólo mi vida, si no que ahora también la de todas estas familias. Cierro los ojos cuando la luz del sol pega con fuerza sobre mi rostro, un par de paramédicos me bajan de los brazos del amor de mi vida para darme primeros auxilios y aunque intento irme con ellos, ya he pasado demasiado tiempo alejada de él, así que lo único que hago es devolverme hacia el magnate y besarlo con tantas ganas como si hubiese sido la primera vez.

—Te pertenezco, te pertenezco, Sergei Russo—declaro mirándole a los ojos—Ya esta mujer no puede vivir sin ti…—tomo su mano para colocarlo sobre mi corazón—Intenté no amarte, pero no pude…Yo…—el magnate limpia mi rostro y sonríe sabiendo que por primera vez estoy hablando claramente sobre mis sentimientos—Duele cuando no estás, duele demasiado y ya… Y ya no quiero seguir sintiendo este dolor… ¿Puedes… Puedes quedarte conmigo para siempre? Sé, sé que no soy la mejor opción de todas, pero…—parpadeo varias veces al sentir como me jala hacia él con brusquedad, el italiano acaricia mis mejillas para acto seguido besarme con tanta posesividad que mis piernas terminan perdiendo el equilibro.

Ambos nos quedamos en silencio por algunos segundos sin importarnos que la torre delante de nosotros está a punto de quedar en cenizas—Eres mía desde el momento en que mis ojos te vieron por primera vez después de tanto tiempo y aunque te reconocí enseguida en el crucero, sabía que algo de ti me llamaba, eres mi destino, eres mi hilo rojo y eres mía, pequeña…—¿Cómo es que mi mundo gris se volvió de colores gracias a él? Creía que había nacido para estar sola, creía que estaba en la tierra para ser una carga y sólo mirar a otros amarse de verdad, pero yo…Dara Smirnov he conocido el amor gracias a Sergei Russo.

Capítulo 51 Final 1

Capítulo 51 Final 2

Capítulo 51 Final 3

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