CAPÍTULO 45
Me arrincono en una esquina de la cocina mientras que vuelvo a empinarme en el pico de la botella de vino tinto. Mi máscara de pestañas se ha corrido por el llanto que he producido desde que he dejado solos a mi tío Izan junto a su padre y el amor de mi vida. No sé en qué momento todo esto se me salió de las manos. Mis rodillas tocan mi mentón y limpio con mis dedos las lágrimas que se corren por mis mejillas. Demon Cooper el abogado de nuestra compañía nos ha llamado hace algunos minutos para informarnos que los coreanos han tomado posesión de la empresa de mi familia. Vuelvo a hundir mi rostro en medio de mis piernas porque soy una completa basura.
Miguel solo me había dejado una tarea y era cuidar de Globe tecnology In y lo único que hice todo este tiempo fue follar con Sergei. Mis manos me tiemblan porque en mi espalda esta la responsabilidad de haber quebrado a mi familia, Artemisa Smirnov asoma su cabeza sobre la puerta de la cocina y sonríe para luego entrar pero le hago una seña con mi mano para que no lo haga.—Lo peor que puede hacer el ser humano es quedarse solo, cariño…—tapo mis labios para no romperme delante de ella—Sé que esto te duele mucho pero eres parte de una familia que puede con todo. En el paso Miguel casi muere por la mafia gringa liderada por el clan Woods…—sorbo mi nariz y la miro poco a poco a los ojos—Súmale los problemas con Victoria, su secuestro, luego llegaron Gabrielle y Akim. Su hijo menor heredó lo que también heredaste tú y creo que de cierta manera era peor. Al menos la ira no está contigo pero con él sí y debía controlarla antes de asesinar a alguien y fuese mucho peor. Después llegaron las peleas por Elle, tu abuelo no quería soltarla y un viejo enemigo volvió haciendo que el pánico en nuestra familia fuese peor…
—¿Por qué me estás diciendo todo esto? Tía… He conocido a un hombre bueno, que me ama y me protege y yo… ¿Yo que soy? Solo una loca con un maldito trastorno que no la deja en paz ni día ni noche y creo que...—cierro los ojos al sentir sus brazos rodearme por mi cuello. Me quedo en silencio por unos segundos hasta que Elle entra también a la habitación. Las mujeres Smirnov somos fuertes porque nuestro abuelo lo es.—¿Qué le diré a Miguel? Muchas personas han quedo sin empleo por mi culpa y…
Escucho el sonido de algo golpear el suelo y cada vez suena más fuerte a medida de que pasan los segundos. El olor a madera del perfume de alguien que conozco a la perfección llega hasta mis fosas nasales; alzo la cabeza para encontrarme con los ojos verdes de Miguel Smirnov. El abuelo abre sus manos para que corra hasta él y lo hago como su fuese una niña pequeña en busca de protección por parte de sus padres. Delante del ex mafioso soy yo misma así que me rompo a llorar apenas mi cuerpo hace contacto con el suyo.
—Lo siento, lo siento tanto…—su mano libre acaricia mi cabello con lentitud—Perdí tu compañía no estuve pendiente de lo que hacía Apolo y ahora nos hemos quedado en la calle por mis malas decisiones y yo…—agarra mis mejillas echándome un poco hacia atrás.
—La familia es primero, Dara, esa es mi primera lección para ti y ahora ¿A quien tenemos que matar?—las palabras del abuelo me hacen sentir mucho más segura. Tomo su mano cuando le la extiende y he decidido no involucrar en esta guerra ni a Maya ni a Chaina, aunque me toque separarme un tiempo de ellas creo que será lo mejor. Giro el rostro cuando Miguel patea a Apolo sin parar, su padre Zeus tiene las manos hechas puchos pero sabe que un Smirnov jamás dejará pasar una ofensa aunque esté venga de su propia familia. Mi madre ayuda a Sergei a bajar una por una las escaleras y sé que por la forma en la que él me mira, se ha dado cuenta que lo he estado evitando desde hace algunas horas.
Ha pasado algunos días desde el tiroteo en la compañía, Akim, mi padre aunque no puede creer que todo esto sucediera en el justo momento en que ellos no estaba en el país, en pocas palabras la maldita de Jessica esperó hasta que todos estuviéramos con la guardia baja para atacarnos. Izan intentó contactar algunos amigos que aún se encuentran en la mafia asiática pero como era de esperarse ninguno fue capaz de darle información sobre Kim Soo Bi. Al parecer este tipo es realmente un bastardo sin corazón que sólo se dedica a joder a personas inocentes.
Elle logró grabar la mayor parte de su primer encuentro con el mafioso coreano con una pequeña cámara de video incrustada en el atuendo que llevaba ese día pero según Demon, esto no nos ayudará de mucho para quitarnos el peso de la ley de encima. La persona que se lleva la peor parte de todo esto, soy yo por estar al frente de la empresa cuando todo esto ocurrió.
Siendo honesta no sé que sucederá de ahora en adelante, hago un gancho con mi brazo y el brazo de Miguel, pero termino soltándolo al ver a Sergei sentado en uno de los sofás de su mansión, corro hasta él y su sonrisa aunque me da algo de tranquilidad puedo ver que esto es una enorme mentir—Deberías descansar un poco más…—niega ante mis palabras para acto seguido acercar su rostro al mío y así poder besar la punta de mi nariz—Tu padre se irá a Globe Tecnology In y que muchos empleados están demandando…—bajo la mirada hacia el suelo y trago seco, el magnate italiano agarra mi mentón para que lo mire a los ojos—Recuerda siempre que nada de esto es tu culpa, es mas bien la mía por enamorarme de ti.
—¿Qué hay con nuestro amor?—mamá se sienta en las piernas de Akim, sus pequeños bajos tocan el rostro rostro de mi padre y este solo puede sonreír por las caricias de su mujer—¿Es malo que me ames?—arrugo un poco mi nariz esperando su respuesta—¿Está mal que me ames?—el italiano me sostiene del cuello con fuerza para así pegar sus labios a los míos sin importar que toda nuestra familia nos esta viendo en este justo instante. Su lengua se abre paso en medio de mis dientes y lo que pasó a ser un beso tierno e inocente terminó por ser posesivo y pasional. Sergei une su frente con la mía y puedo sentir su aliento pegar contra mis mejillas.
—Nada en esta vida hará que te deje de amar, aunque tú decidas dejarme en algún momento, yo siempre esperaría por ti y si alguno de los dos llegase a morir, te juro Dara Smirnov delante de tus padres que siempre te encontraría de nuevo…—hundo mi rostro sobre su pecho porque sé que sería de esta forma. Él siempre volvería por mí como yo siempre iría por él.
(***)



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me perteneces, pequeña