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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 176

Al salir del lugar, fuimos apuntados por armas, que bajaron rápidamente al ver que no éramos los ladrones. Ya yo me encontraba calmada porque sabía que estaba fuera de peligro, pero los agentes del bien no parecían estar de acuerdo. Nos sacaron del perímetro como si una bomba fuera a explotar.

Derek me mantuvo a su lado todo el tiempo. El negociador de la policía vino hasta nosotros y nos pidió un resumen detallado de la situación. Derek contó todo; quienes eran, por qué lo hacían, que tuvimos que hacer para salir de ahí y que había alguien afuera que maquinó este absurdo plan. Misteriosamente, no dio el nombre de Katy.

―Ah, tenga ―dijo Derek con poco interés, mientras que se sacaba un arma del cinturón―. Con esta le disparé a Celia ―Se sacó otra pistola del cinturón y se la entregó al negociador―. Y con esta ella le disparó a Rodolf.

El negociador agradeció, pero la mirada extrañada que nos lanzó no pasó desapercibida. Ni por más que la trató de disimular.

―Muchas gracias por su colaboración.

Derek le entregó dos armas, pero... Él tenía un total de tres. ¿Qué planeaba hacer con la otra arma? ¿Por qué la ocultaba?

―Una vez que les comunique a los otros dos que estamos afuera y que detuvieron a Celia y Rodolf, saldrán en cuestión de minutos ―Le dije al negociador, este ladeó la cabeza ante mi comentario―. Sé que es muy riesgoso mentirle de esa manera a los atracadores, pero no una vez que nos vean a Derek y a mí afuera, no tendrán duda que lograron arrestar a sus cómplices. Es mejor eso, a decirles a mi padre que mataron a su esposa y decirle a Katherine que su esposo se está desangrando en una bóveda. Con lo impulsivos que son, podrían abrir fuego.

―Mi mujer siempre tan inteligente ―Derek acarició mi mejilla antes de dirigirse nuevamente al negociador―. Hagamos eso.

Me sorprende el modo en el que se dirigía al negociador, como si fuera un empleado que debe cumplir sus ordenes.

―Discutiré este plan con el equipo. Manténgase cerca, por favor, podría necesitarlos ―respondió el negociador antes de marcharse.

Derek estaba muy ocupado viendo para todos lados.

―¿Qué buscas?

―Trabajaste con esa zorra por casi diez años. ¿Crees que está en su casa viendo las noticias?

Abrí mucho los ojos.

―No, no le bastará. Querrá ver en persona como sacan nuestros cuerpo del banco ―Comencé a explorar el lugar―. Estamos en la parte de atrás del banco, no creo que esté por aquí. Debe estar al frente, en la zona de clientes.

Caminamos a paso rápido, cruzando con los policías.

―¿No crees que ya se enteró que estamos a salvo? ―hablé con fuerza.

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