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Mi ex-marido me arruinó, volví con sus hijos romance Capítulo 108

Ese día, la señal del rastreador apuntaba directamente a la sede del Corporativo Lara. Tiago no necesitaba ser un genio para saber que su madre había ido a ver a Luciano.

Talía le entregó el sobre de papel a su hermano y se adentró en la sala de la mano de los gemelos.

Tomás abrió el documento con curiosidad, pero al ver las escrituras de la casa familiar a nombre de su hermana, se quedó helado.

—¿Me puedes explicar qué significa esto?

Era evidente que no se lo esperaba. Al revisar la fecha de registro, notó que no era un trámite reciente; todo se había gestionado cinco años atrás.

—Él me dijo que cuando la casa entró en subasta hace cinco años, la compró de inmediato. Y... y que la puso a mi nombre.

Talía relató de forma breve lo sucedido en la oficina, con un nudo en la garganta y las emociones a flor de piel.

—¿Te amenazó con algo? ¿Acaso firmaste algún tipo de acuerdo? —Tomás no se tragaba el cuento del filántropo desinteresado. Si Luciano no tramaba algo turbio, ¿por qué soltaría semejante regalo?

—No, nada de eso. Pero ya le dejé muy claro que voy a depositarle el doble del valor de la casa.

Bajo ninguna circunstancia quería tener deudas pendientes con él.

—Me parece perfecto. Nosotros no tenemos por qué agradecerle favores a ese negrero.

Dinero era lo que les sobraba, pero lo que más les preocupaba era no saber qué intenciones oscuras escondía Luciano. Ante un regalo caído del cielo, lo mejor era andar con pies de plomo.

—Sí, lo sé. Pero deberíamos darle la noticia a mamá. Saber que por fin recuperamos la casa la va a hacer muy feliz.

Al pensar en eso, una profunda sensación de paz inundó el corazón de Talía.

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