Con eso en mente, Luciana se mordió el labio, corrió tras él y le bloqueó el paso. —Entonces, permítame lavarlo por usted. De verdad, lamento mucho haber chocado con usted.
Cristian se detuvo, pero no le respondió. En su lugar, metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó un anillo.
Justo frente a sus ojos, se lo deslizó en el dedo anular.
Era el anillo de bodas que había compartido con Nerea.
Cuando se casaron, la familia Vega atravesaba un mal momento financiero, y además él sentía mucho resentimiento en su corazón, por lo que había elegido un anillo de plata extremadamente sencillo, sin ningún adorno.
A pesar de eso, en su momento Nerea lo recibió con inmensa alegría, lo atesoró y lo usó todos los días sin falta.
Él, en cambio, se lo había puesto en contadas ocasiones y luego simplemente dejó de usarlo.
Tuvo que revolver su casa entera y buscar durante mucho tiempo antes de encontrarlo olvidado en un rincón.
Menos mal que no lo había perdido.
Últimamente, rara vez se lo quitaba.
Solo se lo había quitado ese día de forma temporal porque sabía que Nerea estaría en el funeral.
Una vez que el anillo estuvo en su dedo, Cristian miró a Luciana con desdén. —No estorbes. Permiso.
Luciana no estaba dispuesta a rendirse. Quería aferrarse a esa rama alta a toda costa.
En cuanto a lo demás —si Cristian la amaba o no, si era divorciado, si había sido el esposo de Nerea, o si tenía un hijo con ella— no le importaba en lo más mínimo. Solo le interesaban el dinero y el estatus.
Las mujeres de ese círculo sabían que, mientras tuvieran dinero y un hombre poderoso que las respaldara, su posición estaba asegurada.
Ya estaba harta de vivir siempre con la cabeza gacha, dependiendo de las migajas y la caridad de la familia principal.
Con un último arranque de valor, insistió: —Señor Vega, de verdad lamento muchísimo haber chocado con usted. Si no puedo pagar su ropa, al menos déjeme lavarla.
—No es necesario, si se ensució, la tiraré a la basura.
Con esas palabras, Cristian siguió a un empleado y se alejó.
Poco después, su chofer recibió el aviso y le trajo un cambio de ropa limpia.

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