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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 846

Cristian sabía exactamente lo que Leonardo intentaba hacer. Aparentaba darle las gracias, pero en realidad estaba marcando su territorio y dejando en claro su lugar.

Aunque, para ser honestos, Leonardo no necesitaba hacer eso.

Con su situación actual, Cristian ya no sentía que tuviera derecho a involucrarse en la vida de Nerea.

Cristian sintió un sabor amargo en la boca, asintió y respondió con cortesía: "No hay de qué, señor Rojas".

"Vaya", intervino Doña Teresa con una sonrisa. "No sabía que el señor Vega tuviera tanto talento con las manualidades".

En realidad, Cristian no sabía hacer nada de eso antes.

Hacía poco había encontrado un libro de origami en su casa. Al verlo, recordó la infancia de Ulises.

Una vez, Ulises le había pedido que le hiciera un conejito de papel.

Él le dijo que no sabía.

Nerea le dio el libro, diciéndole que era muy fácil, que lo aprendería en un par de minutos.

En ese entonces, Ulises tenía apenas dos o tres años y lo miraba con ojitos suplicantes.

Pero al final, nunca se lo hizo.

Recordando aquello, había abierto el libro y se había propuesto aprender todas las figuras de memoria.

Pero Ulises ya había crecido. Probablemente ya ni siquiera le gustaban los conejitos.

Cristian volvió al presente y, con una sonrisa impecable y distante, respondió: "Es solo un pasatiempo ocasional para desestresarme".

Mientras charlaban, los demás invitados ya estaban comentando la escena.

Al fin y al cabo, Sergio Maldonado era el anfitrión; donde él estuviera, allí estaba el centro de atención.

Todos habían estado observando el pequeño grupo disimuladamente.

"¿De qué familia es esa niñita? Qué suerte tiene, ¡don Sergio le regaló esa pulsera que lleva puesta desde hace años! Dicen que está bendecida y atrae protección".

"Y ese collar que le dio Doña Elena es el que compró en una subasta benéfica, ¿no? ¡Costó cincuenta millones!".

"El señor Vega no le dio nada de valor material, pero le hizo una figurita de origami él mismo. ¡Que el hombre más rico se tome el tiempo de hacerte un juguete no es poca cosa! Esa niña nació en cuna de oro. Qué envidia".

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