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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 927

Como Lucía era hermosa y muy trabajadora, no faltaron los pretendientes.

Al ver que había tantos interesados, la familia Coronel exigió una dote de 300.000 pesos, sin rebajar ni un solo centavo.

El hombre robusto se rascó la cabeza con vergüenza:

—Si mi familia no fuera tan pobre, yo mismo habría ido a pedir su mano. Pero no hablemos de 300.000, ni siquiera podíamos juntar 10.000.

Más tarde, don Manuel, un pequeño empresario del pueblo, se encaprichó con Lucía y estuvo dispuesto a pagar los 300.000 de dote.

Durante ese tiempo, los padres de la joven recibieron muchísimos regalos: licores finos, tabaco del bueno, un collar y una pulsera de oro. Se la pasaban presumiendo ante todos que eran obsequios de su futuro yerno.

—Ese depravado ya tenía más de cuarenta años, estaba divorciado y tenía un hijo adolescente. Invitó a Lucía a cenar, la drogó e intentó abusar de ella a la fuerza para luego desentenderse de los 300.000 de la dote.

Al escuchar esto, doña Elena palideció por completo y preguntó temblando:

—Y... y entonces...

No podía terminar la frase, aterrorizada de escuchar la respuesta.

El hombre aclaró:

—Lucía se defendió. Se cortó a sí misma para mantenerse despierta y luego apuñaló a ese depravado. Logró escapar del motel y, en su huida, se topó con Esteban Vargas, que estaba de visita en su pueblo natal. Esteban la salvó y llamó a la policía.

Ese depravado tuvo el descaro de voltear las cosas en la comisaría, diciendo que Lucía era una desvergonzada que, por interés en su dinero, lo había seducido.

Incluso exigió que Lucía le pagara los gastos médicos.

Cuando la familia Coronel se enteró, corrieron a la comisaría y, sin preguntar, intentaron darle una paliza a Lucía ahí mismo.

Afortunadamente, Esteban estaba presente y los policías intervinieron, impidiendo que la tocaran.

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