Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 939

Al día siguiente, Nerea acompañó a Leonardo a la fiesta de fin de año del Grupo Rojas.

Hacia el final del evento, la gente comenzó a hacer fila para brindar con Leonardo.

La gran mayoría de esos hombres eran sus antiguos compañeros de armas.

Tras aceptar un trago de cada uno, Leonardo sintió que el alcohol empezaba a cobrarle factura. Temía caer muerto ahí mismo.

Al ver a otro viejo colega acercarse con la botella lista, Leonardo tapó su copa con la mano y se rió. —Ya no me sirvas, hermano, que mi mujer me está vigilando.

—Pero si ni te está mirando —replicó el oficial Chávez, alzando la barbilla hacia un rincón—. Mírala, está muy entretenida platicando con Mijares.

Leonardo giró la cabeza y apretó los dientes. Sus ojos se oscurecieron con fastidio.

Atravesó el salón, pasó el brazo posesivamente por la cintura de Nerea y fulminó a Mijares con la mirada. —¿De qué tanto hablan, eh?

Mijares era el veterano de guerra que había fundado la empresa de seguridad junto a Leonardo.

En los inicios, Leonardo había aportado el capital y los contactos, mientras que Mijares se encargaba de la administración y la logística.

Con el tiempo, la empresa creció enormemente. Mijares se casó con una jovencita caprichosa que exigía toda su atención, lo que le impedía viajar por negocios.

Fue entonces cuando Mijares contrató a un gerente profesional para que llevara las riendas de la empresa, y ese no era otro que Gerardo Pérez, con quien Nerea había tratado anteriormente.

Leonardo y Mijares se conocían de toda la vida; con una sola mirada se entendían a la perfección.

Mijares fingió exagerado asombro. —¡No me digas, capitán! ¿Te pusiste celoso? Qué frágil me saliste. Solo le estaba contando a Nerea la anécdota de aquella vez que te caíste de cara a la zanja de lodo.

A Leonardo le dio un tic en el ojo. ¡Se estaban aprovechando de su amnesia!

Aunque había leído su propio expediente, los informes militares no detallaban ese tipo de anécdotas vergonzosas.

Su historial oficial solo contenía reportes fríos sobre misiones tácticas.

—Deja de arruinar mi reputación frente a mi esposa, o cuando llegue Lola, le voy a contar a detalle sobre todas las mujeres a las que les rogaste en tus años mozos.

La noche anterior, Leonardo se había dedicado a estudiar el organigrama de la empresa, prestando especial atención a sus socios y a sus antiguos compañeros de unidad.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio