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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 946

Por supuesto, había excepciones, como la familia de al lado.

Chela era tan mezquina que cuando le tocaba hacer su matanza, solo ofrecía sobras y recortes de mala calidad para los invitados. Con el tiempo, nadie quiso ir a ayudarle.

Pero cuando los demás organizaban la suya, Chela siempre aparecía con la cara muy lavada, comía hasta reventar y encima exigía llevarse comida a casa. Todo el pueblo la detestaba.

Chela se acercó a la cerca masticando semillas de girasol y habló con su habitual tono venenoso: "A don Hipólito se le murieron las gallinas por una peste. Quién sabe si ese cerdo también está infectado. Hay que estar muy locos para tragarse eso."

Una señora que lavaba verduras se rio. "Ese cerdo tenía tanta fuerza que casi no logran tumbarlo entre cinco. Está más sano que tú."

Chela escupió una cáscara con desprecio. "Eso no prueba nada. A ustedes les encanta aprovecharse de la comida gratis, pero cuando se mueran por una infección, no lloren."

La cáscara que escupió aterrizó directo en la bandeja de verduras limpias.

La señora frunció el ceño con asco. "Chela, ten un poco de decencia y no escupas tus porquerías aquí."

Chela la fulminó con la mirada, su rostro reflejando pura maldad. "¡Escupo en mi casa, a ti qué te importa!"

"¡Cayeron en mi bandeja! ¡Acabo de lavar estos vegetales!"

Chela alzó la barbilla, con actitud cínica. "Fue el viento el que las llevó para allá. ¿Yo qué culpa tengo? Si tienes problemas, ¡ve a reclamarle al viento!"

La señora se quedó muda de la indignación.

Las demás trataron de calmarla. "Déjala, Doña Rosa. Nos movemos a otro lado y volvemos a lavar todo."

Ignoraron a Chela, quien se quedó apoyada en la cerca escupiendo cáscaras para provocarlas.

Nerea, que había estado observando todo, tomó un balde con el agua sucia y ensangrentada del cerdo y la arrojó sin piedad hacia el rincón donde estaba parada Chela.

El agua se filtró por la cerca de bambú y enlodó por completo el patio de Chela.

"¡¿Pero qué te pasa?!" estalló Chela.

Nerea la miró con expresión inocente. "¿A mí? Yo no hice nada."

"¡Lo hiciste a propósito! ¡Me tiraste esa porquería para ensuciarme el patio! ¡Ven y límpiame esto ahora mismo o me pagas los daños!"

Capítulo 946 1

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