Al decir esto, agarró el silbato hecho con el casquillo y lo sopló con fuerza.
A Sofi le encantó tanto que no paraba de hacerlo sonar.
Por suerte, el área de la mansión era bastante amplia, por lo que no molestarían a los vecinos. Además, al ser Nochebuena, el ruido de los cohetes y la pólvora cubría por completo cualquier sonido infantil.
Llegó el turno de Emilio para repartir sus regalos.
A Ulises le entregó una libreta con apuntes científicos.
Ulises miró el cuaderno sin poder creerlo. —¿De dónde sacaste esto? ¿Es auténtico?
Eran nada menos que los manuscritos del doctor Sebastián Verdad, el científico aeroespacial más importante del país. Aunque eran copias, su valor era incalculable.
Emilio se hizo el misterioso, alzando las cejas con orgullo. —Ábrelo y compruébalo tú mismo.
Ulises empezó a pasar las páginas con cuidado, mientras Sofi se asomaba curiosa. —Hermano, ¿yo también puedo ver?
Ulises la sentó en sus piernas y juntos revisaron las notas. Le bastó leer una página para darse cuenta de que eran los auténticos apuntes de investigación.
—¡Te luciste, Emilio! —le dijo Ulises levantando el pulgar en señal de respeto.
—Jeje. —Emilio le pasó el brazo por los hombros—. Como la otra vez me dijiste que te fascinaban estas cosas, le pedí ayuda a mi tío mayor. Ya sabes, esos documentos están súper resguardados, solo el personal autorizado tiene acceso. Me tocó rogarle, pero por suerte me lo consiguió.
—De verdad, gracias. Es el mejor regalo que me han dado. —Ulises acarició la tapa del cuaderno con profunda devoción.
—Hermano Emilio, ¿yo también tengo regalo? —preguntó Sofi, mirándolo con ojitos suplicantes.
—¡Por supuesto! ¿Cómo iba a olvidarme de mi pequeña Sofi? —Emilio le pellizcó suavemente la mejilla blanca y regordeta, y sacó una elegante cajita de regalo.
—Deseo que mi Sofi sea la niña más hermosa y feliz todos los días. Ábrelo a ver si te gusta.
Al abrir la caja, encontró una pulsera de oro macizo adornada con pequeños cascabeles y dije en forma de calabacitas.
Un símbolo de buena fortuna, prosperidad y bendiciones para la familia.
Emilio, furioso, respondió: [Lo que tienes es envidia de que yo tengo hermanita y tú no. Y de que ella me dibuja cosas.]
Compañero B: [Emilio, creo que tenemos conceptos diferentes de belleza.]
Emilio, aún más molesto: [El dibujo de mi hermanita es el más hermoso y punto, no acepto discusiones.]
Compañero C: [Te recomiendo que le pagues unas clases de arte a tu hermana.]
Emilio, a punto de explotar: [Mi hermana tiene tanto talento natural que obviamente necesita un gran maestro para desarrollarlo.]
Compañero C: [Mi hermanito de preescolar dibuja igual. *Foto adjunta*]
Emilio: [¡Por favor, viejo! ¡El de mi hermana es mil veces mejor! ¡Te hace falta ir al oculista!]
Mientras tecleaba rabiosamente, Emilio le dio un codazo a Ulises. —Rápido, dale 'Me gusta' y ponme un comentario.

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