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MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 300

Ximena se sobresaltó. Al darse cuenta de quién era el hombre que tenía a su lado, aspiró por la nariz, se tragó las lágrimas, tomó el pañuelo de su mano y murmuró: —No estaba llorando... se me metió algo en el ojo...

El hombre suspiró suavemente. —Lo vi todo.

—Ximena, Enrique ya no es el mismo. Su paciencia contigo se está agotando cada vez más rápido. ¿Acaso no te das cuenta? Yo, que lo veo desde fuera, lo noto con total claridad.

—La única razón por la que todavía te trata bien es por esa deuda de gratitud del pasado. Pero no puedes tapar el sol con un dedo... Tarde o temprano, él se va a enterar de la verdad.

Al escuchar esto, el rostro de Ximena palideció drásticamente. Clavó las uñas en las palmas de sus manos para obligarse a no perder el control.

El hombre continuó con voz aterciopelada: —Por eso te digo que nos vayamos. Te llevaré al extranjero. ¿No decías que te encantaba el mar? Compré una propiedad en las Maldivas para ti. Podrás despertar viendo el océano todos los días... Empezaremos una nueva vida juntos, lejos de todo esto.

Sus palabras sonaban increíblemente tentadoras.

Sin embargo, el corazón de Ximena ni se inmutó.

Jamás se iría con él. Pero por ahora, todavía necesitaba usarlo, así que tenía que mantenerlo bajo su control.

Ximena pensó rápidamente, giró la cabeza con sus ojos enrojecidos y, fingiendo vulnerabilidad, le rogó en un tono suplicante:

—¿Podemos esperar un poco más? Tú sabes cuánto deseaba entrar al Estudio Albor, y ahora que por fin lo logré, déjame quedarme un poco más. Te juro que en un mes, ¡me iré contigo sin dudarlo!

¡Le bastaba un mes para destruir a Renata... y después se desharía de él también!

El hombre frunció el ceño. Era evidente que la propuesta no le convencía.

Ya estaba harto de que le diera largas.

Ximena se mordió el labio y, tomando una decisión rápida, se acercó a él, rodeó su cintura con los brazos y frotó su rostro delicado contra el pecho del hombre, arrastrándose para complacerlo.

Con esa actitud tan dulce y frágil, era imposible que él no cediera.

El cuerpo del hombre se tensó por un segundo, pero enseguida la tomó por la estrecha cintura, la apretó contra su pecho, escondió el rostro en su cuello, aspirando su aroma, y suspiró: —Está bien. Haré lo que pides. Te daré un mes más.

Apoyada en su pecho, reprimiendo las náuseas que le producía estar con él, Ximena murmuró un simple «Mhm».

En su interior juraba venganza: *¡La humillación que me hiciste pasar hoy, juro que te la cobraré multiplicada por mil, Renata!*

...

Mientras tanto.

En el lugar del evento.

Durante el camino, Enrique había logrado calmar sus emociones. Tenía muy claro que quería que Renata regresara a su lado.

Él no era ningún novato en cuestiones de mujeres; sabía que para recuperar a una mujer no bastaba con palabras bonitas y promesas vacías. Necesitaba demostrarlo con acciones reales, ¡y lo que acababa de hacer con los organizadores era la prueba perfecta!

Así que venía ensayando mentalmente cómo se lo explicaría y cómo iba a compensarla.

Capítulo 300 1

Capítulo 300 2

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