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MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 45

Enrique vaciló un segundo. Al notar su actitud fría y distante, se acercó, dejó el tazón y la caja sobre la mesa, y tomó su mano entre las suyas, acariciándola con ternura mientras le hablaba en un tono suave.

—¿Sigues enojada?

Renata sintió un nudo en la garganta. Intentó zafar su mano, pero guardó silencio.

Enrique la sujetó con firmeza, acariciando la suave piel del dorso de su mano con el pulgar.

Bajó la voz aún más.

Con una evidente intención de aplacarla.

—Sé que ella se equivocó hoy. Ya le llamé la atención por lo que hizo. Ya no estés molesta, ¿sí?

Cuando Enrique decidía ser tierno, era un arma letal.

Como en ese instante. Con el genuino propósito de consentirla, su voz sonaba profunda y seductora, y sumado a su indudable atractivo físico, pocas mujeres habrían podido resistirse.

Pero el corazón de Renata ya estaba hecho pedazos.

Siempre le decía lo mismo: "Ya le llamé la atención a Ximena".

Pero ella jamás había visto ningún tipo de reprimenda...

Y en ese momento, ya no tenía fuerzas para seguir peleando.

Renata tomó aire lentamente, encogió los dedos para escapar de su roce y respondió con evasivas.

—Sí, no estoy enojada...

Y apartó la mirada.

Enrique observó su perfil distante y, por un instante, sintió que esas palabras le resultaban extrañamente familiares.

Como ecos del pasado.

Cuando ella buscaba su atención y él fruncía el ceño, irritado. Ella lo seguía de cerca y le preguntaba con timidez: "¿Estás molesto? Lo siento...".

Y él respondía con frialdad: "No estoy enojado".

Con la misma impaciencia que ella mostraba ahora.

De pronto, Enrique sintió una opresión incómoda en el pecho.

Pero la descartó, diciéndose a sí mismo que seguro estaba sobreanalizando las cosas.

Al ver que la joven seguía sin dirigirle la palabra,

tomó la pequeña caja de la mesa, la abrió y se la acercó.

—Cuando salí de la oficina esta noche, vi que esta pastelería todavía estaba abierta y entré a comprarte algo rico.

—Lástima que ya no tenían de fresa, que es tu favorito, así que te traje uno de arándanos. La próxima vez te prometo que te consigo el que te gusta.

El inconfundible y dulce aroma a vainilla y crema hizo que la respiración de Renata se agitara por un momento.

Miró la elegante caja que las grandes manos del hombre sostenían frente a ella, y entonces lo comprendió todo...

Así que, cuando lo vio saliendo de la pastelería cerca del centro comercial... estaba comprando un postre para ella.

Capítulo 45 1

Capítulo 45 2

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