Adrián desistió de seguir preguntando.
Y dejó de luchar.
Después de todo, llevaba años acostumbrado a vivir la vida que Arturo Zamora había diseñado para él.
Arturo levantó una mano.
Los sirvientes se apresuraron a recoger el desastre del suelo.
Arturo se sentó en otro sillón.
Un sirviente le ofreció una taza de té.
Le dio un sorbo, pero el sabor le pareció demasiado amargo. Furioso, estrelló la taza contra la mesa.
—¡¿Y qué si tienen al alcalde y al Jefe del Estado Mayor de su lado?!
—¡Bah! A lo mucho podrán ser intocables en San Lirio, pero, ¿acaso creen que pueden extender su poder hasta Puerto Alba?
—Ahora que Noel está muerto, a los Cortés se les acabó la descendencia. ¡Esa familia tiene los días contados!
Adrián miró a Arturo con frialdad.
—¿Noel está muerto? Pensé que estaba desaparecido.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de Arturo.
—Mis hombres lo vieron morir bajo la lluvia de balas con sus propios ojos.
La mirada de Adrián se volvió sombría.
—¿La familia Quintero tuvo algo que ver en esto?
Arturo soltó un bufido de desdén.
—Al principio, habíamos acordado acabar con Noel juntos. Pero Don Primitivo se echó para atrás a mitad del plan, diciendo que no era el momento adecuado.
—Teniendo una oportunidad de oro, el muy estúpido dice que no era el momento. Ese viejo cobarde cada vez tiene menos agallas.
A Adrián se le opacaron los ojos, no quiso decir una sola palabra más.
A esas alturas, ya era inútil discutir.
Sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.
Tenía la extraña sensación de que una sombra aterradora los estaba vigilando de cerca, dispuesta a estrangular el último aliento de la familia Zamora.
***
La persona en la cama dio un salto de repente y se despertó sobresaltada.
Al ver su propia habitación, se dio cuenta de que estaba de vuelta en la casa de los Cortés.
Entonces recordó algo y se sentó de golpe, en un acto reflejo.
—¡Isaac! ¡¿Cómo está Isaac?! ¡¿Regresó?!
Sabina Prieto exprimió una toalla húmeda y le limpió el rostro.
La pobre chica había pasado por un calvario; hasta cuando dormía tenía pesadillas y lloraba.


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