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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 235

Al levantar la vista, la sonrisa de Nanette se borró de golpe.

Hablando del rey de Roma.

A unos cuantos metros de distancia estaba parado Galileo.

Como estaba de espaldas, aún no se había dado cuenta de que estaban ahí.

Nanette le dio un codazo a Noel y señaló discretamente con la barbilla.

Noel volteó a ver.

—¿Nos esperamos a que se vaya?

Estaban justo en el pasillo que llevaba a la salida.

La única forma de evitar un enfrentamiento incómodo era dejar que Galileo saliera primero.

Nanette estaba a punto de responder cuando vio que Galileo empezaba a darse la vuelta, y justo cuando iba a mirar en su dirección, alguien lo interrumpió.

Era una mujer.

Y, curiosamente, una que le resultaba bastante familiar.

Tenía una figura espectacular, era muy guapa y desbordaba elegancia.

De pronto, a Nanette se le prendió el foco.

Era la misma mujer que había visto la otra vez en el club Cúpula Noir.

La misteriosa mujer se acercó a Galileo y le dijo algo al oído.

Galileo asintió levemente y se fue caminando junto a ella.

Antes de salir, la mujer volteó sobre su hombro y le dedicó a Nanette un ligero asentimiento de cabeza.

Nanette se quedó pasmada.

Tardó unos segundos en procesarlo.

La mujer la había ayudado.

Se había llevado a Galileo a propósito para evitar que las viera con Noel y se armara un escándalo.

Pero... ¿por qué lo había hecho?

Ni siquiera se conocían.

Y, para empezar, ¿quién diablos era esa tipa y por qué se veía tan íntima con Galileo?

Nanette siguió dándole vueltas al asunto hasta que se subieron al coche.

Noel parecía leerle la mente.

Nanette hizo un gesto exagerado con la mano, sin darle importancia.

—Ni de chiste. Lo nuestro es amistad de la buena, de la que aguanta todo.

Noel le devolvió la sonrisa, aunque no dijo nada más.

Detrás de ese gesto, había una innegable resignación que prefería ocultar.

—La mujer de hace rato se llama Irene —soltó de pronto.

—¿La conoces?

—Es la principal figura del Cúpula Noir.

Nanette parpadeó y lo miró con una sonrisa maliciosa. —Ah, caray...

Noel se apresuró a explicarse con total seriedad.

—El dueño del club es compa mío. Una vez que fui con unos clientes, me la presentó para que nos atendiera, pero a mí no me laten esas cosas. Así que nada más se dedicó a servirme los tragos.

—Por lo que me contó mi amigo, gracias a los caprichos de Galileo, ella ya no atiende a nadie más. Solo se dedica a tocar música para ambientar, y al único que recibe personalmente es a Galileo. Se podría decir que es como su amante o su confidente.

Nanette se quedó procesando la información por un largo rato.

O sea que... ¿Galileo no solo tenía a la "otra" metida en su casa, sino que también mantenía a una amante afuera?

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