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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 839

—No soy alguien vengativo —mintió Galileo con total frialdad—. Además, admiro tu talento. La empresa necesita a alguien con tu capacidad, no le veo sentido aferrarme a rencores del pasado.

Camila giró la cabeza y lo evaluó de arriba abajo.

—Esas palabras suenan increíblemente falsas viniendo de ti.

—A ti te sonarán falsas, pero yo lo digo con toda sinceridad.

—Ja, qué bien sabes mentirte a ti mismo.

Camila se frotó las sienes con la base de la palma.

—El alcohol me está pegando duro. Cada vez me da más vueltas la cabeza.

—¿Quieres que te lleve a casa? —ofreció él.

Ella agitó la mano en el aire.

—No hace falta. Vine en mi coche; pediré que alguien lo conduzca. No voy a molestar al mismísimo presidente Godoy para que sea mi chofer. Mejor ve a descansar, no vayas a lastimarte más esa mano.

Galileo sonrió con sorna.

—¿No te da curiosidad saber cómo me rompí el dedo?

Ella bufó.

—¿Debería importarme?

—¿Y si te digo que me lo hizo un hombre de Noel?

Camila se quedó paralizada por un segundo.

—¿El señor Cortés?

—Sí. Fue uno de sus matones, un tipo llamado Hugo.

Camila miró de reojo la férula en el dedo de Galileo.

—¿Fuiste a provocarlo?

—Nanette y yo vivimos en Maravilla Encantada. Nos cruzamos la otra noche y cruzamos un par de palabras. Me imagino que Noel le ordenó a sus perros guardianes que no me dejaran acercarme a ella, así que tuvimos un altercado.

Camila apretó los labios, manteniéndose en silencio.

Qué ironía.

Había creído que, con la llegada de la prometida oficial, Noel y Nanette cortarían todo vínculo.

Pero resulta que seguían viéndose a escondidas.

Galileo la miró con intención.

—La verdad, no me duele haber perdido contra Noel. Lo único que me preocupa es que Nanette termine pagando los platos rotos.

Un nudo de indignación se formó en la garganta de Camila.

—¿Ella? ¿Pagando los platos rotos?

—Al fin y al cabo, Noel está comprometido —insistió Galileo—, y la familia de su prometida tiene un poder inmenso. Si descubren lo de Nanette, esa señorita Zamora no va a tener piedad de ella.

Galileo hizo una pausa estratégica.

—Y sin contar a Joaquín Cortés, el padre de Noel. Seguramente también tomará medidas en su contra. Con Nanette embarazada, me da miedo pensar que...

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