Venancio esperó a que la persona se fuera antes de salir.
No quería enfrentarse a Camila.
—¿Desde cuándo consideras a Nanette tu amiga? —Xavier se dio la vuelta para irse—. Hablaremos de esto en la oficina.
Una vez en la oficina, Xavier cerró la puerta.
—A tu exesposa parece que le encanta soltar la lengua.
De no haber intervenido a tiempo, Camila le habría revelado a Galileo la identidad del bebé que Nanette esperaba.
Venancio suspiró profundamente.
—¿Podrías dejar de llamarla mi exesposa? La verdad, no tenía idea de que se hubiera vuelto así.
El hecho de que hubiera ido a buscar trabajo a Faro Tecnológico le parecía absurdo.
La mirada de Xavier se oscureció y un rastro de preocupación apareció en su rostro, que usualmente carecía de emociones.
—Tarde o temprano va a causar un desastre.
—¿Y qué quieres que haga? —se defendió Venancio—. Ya estamos divorciados. Y aunque no lo estuviéramos, tampoco podría controlarla.
—Olvídalo —Xavier frunció el ceño—. Las cosas ya están hechas, que sea lo que Dios quiera. En cuanto a Noel, dejaremos nuestros asuntos de lado por un tiempo para ayudarlo con todo lo que podamos.
Venancio lo miró sorprendido.
—¿Ayudarlo? La última vez estabas furioso con él, decías que por una mujer estaba descuidando su propia vida.
Durante ese tiempo, Noel había estado manejando todo tipo de asuntos día y noche, casi sin cerrar los ojos.
Que no hubiera sufrido un colapso ya era un milagro.
Fueron Xavier y Venancio quienes irrumpieron en su oficina, lo obligaron a acostarse en una cama y se quedaron vigilándolo para asegurarse de que durmiera.
Esa vez durmió como una piedra.
Eso demostraba lo exhausto que estaba.
Xavier suspiró con resignación.
—¿Y qué más da? ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo se desvive por la mujer que ama al punto de que Don Joaquín tenga que enterrar a su propio hijo!
Venancio sintió una punzada en el pecho.
—Cuando Noel se obligó a alejarse de Nanette, supe que estaba planeando algo grande. Con su personalidad, y después de haber guardado esos sentimientos durante diez años, era imposible que se rindiera tan fácil.
—Al menos me consuela saber que Nanette eligió bien. Tener a un hermano tan leal y apasionado me hace sentir que todo vale la pena.
—Así que, pase lo que pase, voy a respaldar a Noel.
—Pero tú deberías mantenerte al margen por ahora. Sé que lo único que buscas en este momento es una vida tranquila.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó