—¿Por qué?
—Porque sabes perfectamente que no me interesa ningún otro hombre aparte de ti.
Los ojos de Noel se curvaron en una sonrisa cálida.
—Deberías decirme cosas bonitas como esa más seguido. Me encanta escucharlas.
Nanette dejó de sonreír y cambió de tema.
—¿Encontraron a ese hombre?
—Sí, lo encontramos.
—¿Y qué pasó?
—Cuando yo me encargo de algo, ¿tienes razones para dudar?
Nanette se acomodó más hacia el centro de la cama para darle más espacio.
—Confío plenamente en ti. Solo me da curiosidad saber cómo lograste que ese tipo mantuviera la boca cerrada. ¿Le diste dinero?
—No, usé otros métodos. Tengo que ahorrar mi dinero para algo muy importante a futuro.
A Nanette no le importó en absoluto averiguar en qué consistían esos "otros métodos".
—¿Algo importante como qué?
—Para casarme con mi esposa.
Nanette se quedó sin palabras.
¿Desde cuándo el imponente Señor Cortés necesitaba ahorrar para casarse?
—Él guardará el secreto —continuó Noel—. En cuanto a Eloísa, ya hablé con un abogado. Mañana a primera hora solicitará su libertad bajo fianza. Pero prepárate, porque no hay manera de que se libre de la prisión. Lo único que está en juego es la duración de la condena, y eso dependerá de la estrategia del abogado.
El corazón de Nanette no sintió ni una pizca de compasión.
—Parece como si el karma estuviera escrito.
—¿A qué te refieres?
—En su momento, lastimó a mi madre biológica, y tiempo después arrastró a mi padre adoptivo a la muerte. Sin embargo, siguió disfrutando sin remordimientos de la fortuna que él había construido.
»Si tan solo se hubiera portado bien y se hubiera enfocado en criar a Félix, la riqueza de los Larco les habría alcanzado para vivir con lujos toda la vida.
»Pero quiso jugar con fuego, y al final terminó quemándose. Es como si, por cosas del destino, nunca hubiera podido librarse de terminar tras las rejas.
Noel acarició su mejilla con los nudillos. Su piel, suave y hermosa, era perfecta al tacto. Si pudiera darle un beso en ese instante, sería aún mejor, pero se contuvo.
—Noel.
—¿Mmm?
—De pronto ya no sé qué hacer con Félix.
Noel tomó su mano entre las suyas.

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