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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 893

Nanette trataba de aguantar la risa.

—¿Mmm? ¿A cuántas?

Noel se aclaró la garganta y colocó el camarón pelado en el plato de ella.

—Creo que este camarón está muy bueno. Pruébalo.

Nanette sacudió la cabeza y dejó escapar un suspiro teatral.

—Esta escena me parece tan familiar... Cierta persona también se la pasó pelando camarones para alguien más. Y justo frente a mí.

El hombre, visiblemente avergonzado, intentó justificarse.

—Lo hice solo para hacer enojar a alguien, porque esa persona regaló algo que me costó mucho conseguir.

—¿O sea que si en el futuro vuelvo a hacer enojar a esa persona, se pondrá a pelarles camarones a otras mujeres? —replicó Nanette—. Ah, y quién sabe, tal vez haga otras cosas además de pelar camarones.

Noel sonrió, resignado.

—Me equivoqué, señora Cortés.

Las mejillas de Nanette se encendieron.

—No me llames así, no soy la señora Cortés.

—Es solo cuestión de tiempo. Puedes irte acostumbrando desde ahora.

Nanette soltó las palabras sin pensar.

—No olvides que todavía eres el prometido de otra.

Noel se quedó inmóvil.

Nanette se dio cuenta de inmediato de que había metido la pata.

—Perdón, lo dije sin pensar. No quise insinuar nada.

La sonrisa desapareció del rostro de Noel.

—Soy yo quien debería pedirte perdón.

Hasta el día de hoy, no había logrado deshacerse de ese título.

Nanette se sintió terrible.

¿Qué necesidad tenía de sacar ese tema de la nada?

¡Solo logró hacerlo sentir mal!

—Ella vino a verme.

Noel parpadeó, sorprendido.

—¿Jovita?

—Sí.

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