Al escuchar esto, el rostro de Estrella se ensombreció aún más.
Una excusa de tiempo... ¡le estaba dando largas!
—¿Puedes ir directo al grano?
Con todo el caos que traía en la cabeza, no estaba de humor para descifrar acertijos.
Tampoco quería romperse la cabeza pensando; solo le urgía saber qué era lo que le estaban ocultando.
¡O más bien, lo que no querían que supiera!
En el pasado, Alonso le había mentido.
¿Y ahora Marcelo también lo hacía?
—En el pasado a Marcelo le gustó mucho una mujer. No sé si estés enterada de eso.
Estrella se quedó helada.
¡Una mujer!
De eso sí que no sabía nada.
La mirada de Estrella se volvió de hielo.
Al notar su reacción, Alonso añadió: —¿Apoco creíste que siempre habías sido la única en el corazón de Marcelo? ¡Ja!
Esa risa final estuvo cargada de una burla despiadada.
—Fue en su época de universidad. Amor a primera vista. Lástima que la tipa se murió.
Estrella no supo qué decir.
¡Se había muerto!
—¿Y eso qué tiene que ver con Mónica?
En ese momento, lo único que le interesaba era por qué Marcelo había salvado a Mónica. Le daba exactamente igual qué otras mujeres hubieran pasado por su vida.
¡Llegaba un punto en el que uno simplemente le cerraba las puertas a sus sentimientos!
Y ella...
—Tú y esa mujer se parecen bastante —soltó Alonso.
—¡Solo me importa saber lo de Mónica!
Alonso guardó silencio por un segundo.
—¡Tanto tú como Marcelo están dispuestos a darlo todo por ella!
Estrella soltó esta última frase casi entre dientes. No le interesaba escuchar ningún chismecito del pasado.
Solo quería la respuesta y largarse de inmediato.

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