Elena se hizo a un lado para dejarlo pasar y luego le sirvió un vaso con agua.
Alejandro dejó sus cosas. Al ver que el perrito estaba cómodamente acurrucado en la cobija del sofá sin siquiera voltear a verlo, levantó una ceja.
A pesar de todo el esfuerzo y el dinero que había gastado en él, el animal lo ignoraba por completo.
—Señor Vargas, tome un poco de agua.
Alejandro volteó y vio a Elena en una pijama blanca bastante recatada, con el pelo húmedo y las mejillas un poco rojas por el vapor del baño. Se veía sumamente atractiva.
Tragó saliva sin poder evitarlo.
Después de tomar agua, le dijo:
—Si Chispa se porta mal o te da problemas, lo mando empaquetado directo a Ciudad Norte para que Sofía se encargue de él.
Elena se rio.
—No, Chispa se porta muy bien. Todavía está muy flaquito; si se va de repente a otra ciudad, podría resentir el cambio y enfermarse. Mejor déjame cuidarlo un tiempo más.
—Entonces se lo agradezco, señorita Navarro —respondió él.
No se quedó mucho más tiempo. Dio media vuelta y salió del departamento de Elena.
***
A la mañana siguiente, al salir del elevador, Elena se encontró con Diego, Adriana, Alejandro y el director Herrera.
Los saludó asintiendo con la cabeza.
El proyecto en conjunto del Grupo Vargas, el laboratorio del profesor Álvarez y el Grupo Romero ya llevaba dos meses en marcha, por lo que era necesario hacer un reporte de avances.
El director Herrera consideraba que Elena era quien más había aportado al proyecto, además de que muchas de las ideas habían sido suyas, así que le pidió a ella que hiciera la presentación.
Cuando Adriana se enteró de esta decisión, se puso verde de envidia. Se moría de ganas por quitar a Elena del medio y tomar su lugar.
Al entrar a la sala de juntas, Elena empezó a preparar su presentación.
De inmediato se dio cuenta de que alguien le había borrado el guion y las diapositivas.
Se quedó paralizada un segundo y, al levantar la vista, se topó con la mirada triunfante de Adriana.
Todos los presentes en la sala tenían los ojos puestos en ella.
Si en ese momento decía que no tenía la información lista, seguramente dudarían de su capacidad y dejaría en mal al profesor Álvarez.
Al ver cómo dominaba la información al derecho y al revés, además de exponerla con tanta fluidez, tanto Diego como el director Herrera y los demás se quedaron sorprendidos.
El director Herrera conocía perfectamente su capacidad, así que sabía que esto era solo su nivel habitual.
Diego, por el contrario, pensaba que aunque se hubiera aprendido todo de memoria, presentar sin diapositivas demostraba una actitud poco profesional.
Alejandro observaba a Elena con una ligera sonrisa en los labios.
Adriana estaba fuera de sí por la rabia. Se negaba a creer que Elena fuera tan brillante como para recordar tantos datos. Estaba convencida de que se lo estaba inventando todo.
Al terminar la presentación, el director Herrera y otros hicieron algunas preguntas. Elena contestó cada una sin titubear.
El director Herrera quedó sumamente complacido con la exposición.
Al finalizar la junta, le dijo:
—Creo que a partir de ahora puedes encargarte por completo de liderar los avances de este proyecto.
Nadie más en el equipo tenía esa capacidad.
Diego, que estaba a un lado, escuchó el comentario, pero no creyó que fuera por mérito propio de Elena, sino más bien porque el director estaba siendo condescendiente por respeto al profesor Álvarez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....