El rostro del director Santini se volvió pálido del susto.
Elena, que llevaba media hora esperando en el auto, recibió el video que Leandro le había enviado de la emboscada.
No esperaba que fuera tan eficiente; tendría que darle un bono por su buen trabajo.
Elena le envió un mensaje a Leandro: Dile a Horace que lo espero en la cafetería que está al lado del hotel.
Entendido, respondió Leandro.
Elena bajó del auto y esperó en la cafetería. Poco después, vio entrar a Horace, con el rostro lívido.
—¡Elena! —exclamó él, sorprendido de verla.
Sabía algo sobre los problemas entre Elena y el director Romero.
Pero quien la había tratado mal era el director Romero, ¿qué tenía que ver él en todo esto?
Horace se sentó y preguntó con evidente molestia:
—Señorita Navarro, ¿me puede explicar qué significa esto?
Elena dio un sorbo a su vaso de agua, sacó su celular y le reprodujo el video que Leandro acababa de enviarle.
La expresión de Horace empeoró.
Elena pausó el video y le dijo:
—Puedo borrar estos videos, pero a cambio necesito que me haga un favor: quiero revisar los libros contables de la empresa. —Hizo una pausa y añadió—: No me interesa ver los libros arreglados que le presentan a las auditorías, quiero ver las cuentas internas. Supongo que, como accionista de la empresa, tengo derecho a verlos, ¿no?
Horace jamás imaginó que ella hubiera armado todo eso solo para revisar las cuentas.
Se maldijo internamente por haberse dejado atrapar. Ahora estaba entre la espada y la pared.
Elena sonrió con calma:
—Tengo entendido que su esposa es vicepresidenta en una empresa que cotiza en bolsa y que su familia tiene mucho poder. ¿Qué pasaría si ella viera estas pruebas de su infidelidad?
El rostro de Horace cambió de colores.
—Mañana por la noche vaya a mi oficina. Le daré acceso para que revise las cuentas del último año.
—De acuerdo —respondió Elena.
—Somos esposos, no hay secretos entre nosotros.
Él confiaba en ella al cien por ciento.
Aunque Elena tenía facilidad para los números, tras revisar los reportes un rato, se sentía completamente perdida.
Alejandro comenzó a guiarla con paciencia:
—... Primero, fíjate en la ganancia neta. Si las ganancias son altas, pero el flujo de efectivo neto de actividades operativas es negativo, hay un problema. Es como si un laboratorio anunciara que descubrió un medicamento revolucionario, pero nunca hubiera comprado los insumos para investigar. Ganancias que no se reflejan en dinero real en el banco, son pura ilusión.
Elena empezó a entender:
—O sea que, si veo algo así, ¿significa que están inflando sus ingresos con cuentas por cobrar falsas?
—Exacto. Luego revisa el margen de ganancia bruta. Si es exageradamente más alto que el promedio de la industria, es una señal de alerta. Además, a veces, los agujeros financieros que no pueden esconder los meten en la sección de inventario o de obras en construcción. Por ejemplo, si hay un proyecto de construcción de una fábrica que lleva tres años paralizado y no se registra como activo fijo, es muy probable que lo estén usando para cubrir pérdidas.
Elena, siendo muy inteligente, estudió atenta durante casi cinco horas y logró captar los puntos clave para detectar irregularidades contables.
Alejandro sonrió y le dijo:
—Suficiente por hoy. Voy a prepararte algo de cenar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....