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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 808

La señora Vargas soltó un bufido de desdén.

—Se nota que las chicas de pueblo no tienen modales.

—Y usted viene de una familia de cuna de oro, pero secuestra a una bebé a escondidas de sus padres. ¿A eso le llama tener modales? —retrucó Elena.

La señora Vargas se atragantó con sus propias palabras, poniéndose roja de furia.

—¡Es mi nieta! ¿Acaso no tengo derecho a verla?

—¿Me he casado yo con su familia? ¿Lleva mi hija sus apellidos? Si usted quiere jugar a la abuela, ¿cuándo le di permiso? —Elena le devolvió el golpe con la misma arrogancia que ella usaba.

Que se hubieran llevado a Aurora sin su consentimiento la había llevado al límite.

Ya no le importaba mantener las apariencias.

Su relación con esa mujer siempre había sido tóxica; si iban a declararse la guerra abierta, que así fuera.

La señora Vargas respiró hondo, obligándose a calmarse.

Su objetivo de hoy no era ganar una pelea de gritos.

Forzó una sonrisa cargada de malicia.

—¿Sabes por qué te invité a comer hoy? Porque quiero que veas con tus propios ojos qué tipo de mujer realmente merece estar con Alejandro. Justo ahora, él está en el salón de al lado almorzando con la señorita Leticia Santoro. Ella sí es una verdadera dama de la alta sociedad, no una chiquilla vulgar como tú. Si no quieres que tu hija sea parte de la familia Vargas, nos da igual. En cuanto tú y Alejandro terminen, haré que se case con ella.

Esperaba ver a Elena destrozada, pero, para su sorpresa, la joven mantuvo una calma sepulcral, lo cual la desconcertó.

Elena tomó un sorbo de agua antes de responder.

—Alejandro no es un títere que usted pueda manipular a su antojo.

—No estés tan segura de ti misma. Mírate, después de tener a la niña, ¿crees que a Alejandro no le decepciona tu aspecto? Los hombres siempre prefieren a las jóvenes con cuerpos envidiables —atacó la señora Vargas, intentando herir su autoestima.

Elena aún no recuperaba por completo su figura tras dejar la medicación y el embarazo, pero seguía viéndose hermosa.

No entendía cómo otra mujer podía ser tan cruel para usar el físico como arma.

Ella sonrió con total indiferencia.

—Perfecto. Entonces me quedaré aquí con usted a esperar. Le aseguro que Alejandro no tardará ni cinco minutos en salir.

La señora Vargas conocía a su hijo mejor que nadie.

Capítulo 808 1

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