—No soy dueña de ninguna beneficencia —respondió Elena con voz impasible—. Y lo que usted llama una simple ayuda, para mí es una enorme falta de respeto a mi relación.
Leticia se marchó arrastrando los pies, con el rostro desencajado por la decepción.
Esa misma noche, Elena y Alejandro regresaron a Ciudad del Río con la pequeña Aurora.
Cuando Alejandro se enteró de la visita sorpresa de Leticia, frunció el ceño.
—¿Qué fue lo que te dijo?
—Se hizo la víctima y trató de convencerme de que le cediera mi lugar como la señora Vargas —dijo Elena con una sonrisa.
—¿Y tú qué le respondiste? —indagó él, claramente molesto por la insistencia de Leticia.
Elena se abrazó a su brazo con cariño.
—Le dije que, por mucha pena que me diera, no iba a ceder a sus caprichos. Alejandro, tú eres mi hombre, y no pienso compartirte con nadie.
Alejandro sonrió, sintiendo que el corazón se le derretía, y no pudo evitar besarla.
Le encantaba ese instinto posesivo.
Eso le confirmaba lo importante que era en su vida.
***
El jueves por la noche, Alejandro asistió a un evento corporativo de alto perfil. Al ver llegar a su madre acompañada por Leticia, luciendo sus mejores galas, su expresión se endureció.
Quedaba claro que su madre intentaba convertir a Leticia en la nueva Isidora.
Cuando la señora Vargas y Leticia se acercaron, el rostro de Alejandro era una máscara de hielo.
—Alejandro, hijo, no puedes venir a estos eventos sin una pareja —le reprochó su madre con falsa dulzura—. Elena se niega a vivir en Ciudad del Norte y a asumir sus deberes sociales. Quizás se lo perdones ahora, ¿pero toda la vida? Tarde o temprano te darás cuenta de que necesitas a una esposa de verdad a tu lado, alguien que sepa manejarse en la alta sociedad.
Leticia le dirigió una mirada tímida y llena de esperanza.
Jamás imaginó que la señora Vargas la apoyaría con tanta vehemencia, al punto de llevarla como invitada especial.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....