—¡Eres un insolente, Alejandro! ¡No tienes ningún respeto por Leticia ni por la memoria de Matías!
—Vaya, al fin hablas de respeto. ¿Cuándo has tenido tú respeto por mí? —replicó Alejandro con una voz afilada como el hielo.
Cada vez que la señora Vargas discutía con él, sentía que le iba a dar un infarto.
Se preguntaba qué pecado tan grave había cometido en su vida pasada para dar a luz a un hijo tan rebelde.
Sin dedicarles una mirada más, Alejandro dio media vuelta y desapareció.
Liana Santini y Oihana también estaban en la fiesta.
Al presenciar la humillante derrota de la señora Vargas ante su hijo, ambas sintieron una profunda decepción por ella.
Si no podía siquiera controlar a su propio hijo, era una inútil.
—Si Alejandro y Elena siguen tan unidos, nuestros planes se irán a la basura —murmuró Liana.
Oihana sonrió con complicidad.
—¿Y qué sugieres que hagamos?
—Tengo una idea brillante, pero necesitaré tu ayuda, señora Oihana.
—Soy toda oídos.
***
Cuando Hugo se enteró de que la señora Vargas paseaba a Leticia por los eventos sociales buscando casarla con Alejandro, se llenó de indignación.
Elena le había dado una hija a esa familia y ellos no solo no la reconocían, sino que intentaban reemplazarla. ¡Era una falta de respeto imperdonable!
Decidió que no podía permitir que su hija siguiera perdiendo el tiempo allí, así que viajó a Ciudad del Río para buscarla.
Después del trabajo, Elena paseaba a la pequeña Aurora en su cochecito por los senderos del condominio.
Chispa trotaba felizmente adelante, deteniéndose a cada rato para asegurarse de que la bebé estuviera bien.
Ahora que Florcita y Aurora eran su responsabilidad, Chispa se tomaba su papel de protector muy en serio.
Hugo esperaba en el condominio y, al verlas acercarse, sus ojos brillaron.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....