—Alejandro, yo solo quería ayudar a limpiar la casa para que vivieran más cómodos, ¡y Elena llamó a la policía! Dijo que estaba destruyendo su propiedad. Esa casa es tuya y también de nuestra familia, ¿acaso no tengo derecho a hacer lo que quiera con ella?
Alejandro frunció el ceño, manteniendo un silencio absoluto.
La señora Vargas se volteó hacia la oficial de policía y continuó quejándose:
—Qué vergüenza tener que llegar a estos extremos. Pero los jóvenes de ahora son así, siempre menospreciando a los mayores, deseando que ya estemos bajo tierra. Hagamos lo que hagamos, para ellos siempre está mal.
La oficial, una mujer de casi cincuenta años, tenía un hijo mayor que ya vivía con su novia y que solía tratarla con bastante desdén.
Por eso, al escuchar a la señora Vargas, sintió una profunda empatía.
Con la intención de mediar en la situación, comentó:
—Las muchachas de hoy tienen un carácter muy difícil. Cuando nosotras nos casamos, teníamos que atender a nuestros suegros. Ahora las suegras no solo no exigen que las atiendan, sino que hasta ayudan con las labores de la casa y cuidan a los niños, y aún así, nunca están conformes. Hacer un escándalo y llamar a la policía solo por limpiar una casa es un desperdicio de recursos públicos.
Al ver que la oficial le daba la razón, la señora Vargas se sintió aún más triunfante.
Diana ya no pudo contenerse.
Sentía que su tía se había excedido por completo.
No había estado limpiando la casa, simplemente había tirado todo lo que no le gustaba por puro capricho.
Hasta ella se daba cuenta de que solo lo había hecho para descargar su frustración.
—Esto no es culpa de Elena —dijo Diana, sin siquiera mirar a su tía—. Yo estaba en la casa y vi cómo mi tía se dedicó a tirar las cosas a la basura. No estaba limpiando nada.
La señora Vargas le lanzó una mirada fulminante.
Niña malagradecida, de haber sabido, jamás la habría ayudado.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....